lunes, 19 de mayo de 2014

De computadoras y otros demonios


Recuerdo como si fuera hoy la creación de los Jóvenes Club de Computación allá por el año 1987, hace casi 27 años, en aquella época se hablaba de informatizar a las familias cubanas y se anunciaba a bombo y platillo que era un esfuerzo supremo del régimen para que todos sus ciudadanos sin distinción tuvieran acceso a las nuevas tecnologías.

Por supuesto que de inmediato se puso todo el engranaje gubernamental en función de que la orden impartida por el omnipotente dictador Fidel Castro se cumpliera al pie de su nuevo capricho por lo cual enseguida aparecieron casa vacías que se destinaron a esos fines a pesar de que muchísimas familias languidecían en unos albergues o casas de transito que estaban lejos de cumplir con un mínimo confort para ser habitadas.

Las computadoras eran para aquella época más o menos dinosaurios que no cumplían con los requerimientos básicos para poder formar personas capaces de dominar el arte de la computación como planteaban los “dirigentes comunistas” aunque muchas personas agradecieron ese pequeño espacio que se le brindaban y no pocos forjaron su camino en eso centro que sin excepción eran dirigidos por militantes del Partido Comunista de Cuba o la Unión de Jóvenes Comunistas.

Más el tiempo ha pasado y poco o nada se ha hecho para mejorar la imagen de esos centros que con el paso del tiempo ha visto envejecer su equipamiento que hoy es más obsoleto que antes a pesar de encontrarnos en el siglo de la informática y las telecomunicaciones siendo las prestaciones menores sin que tan siquiera se consiga la masividad de años anteriores en lo referente a los cursos que se imparten de forma gratuita.

Paradójicamente una de las bondades de estos centro es brindar el servicio de navegación a través de la Intranet una especie de Internet nacional sin acceso remotamente a la red de redes, lo cual permite a los usuarios poder revisar su correo electrónico nacional y acceder a páginas nacionales de malísima calidad, más este servicio se ve limitado por la falta de tecnologías y por lo problemas de conexión la que se realiza por medio de líneas telefónicas que en muchos casos se interrumpen ante cualquier cambio climático.

Otro de los problemas que se han acrecentado en estos años de prestar servicio a la población cubana es el uso que hace los niños de esos centros, muchos de los cuales abandonan las escuelas y acuden en masa a entablar juegos  computacionales violentos que los aleja de los supuestos valores que el régimen dice y pregona para los más pequeños y lo más preocupante de todo es que esto se realiza ante la mirada indiferente y con el consentimiento tácito de los trabajadores de los jóvenes club que en muchas ocasiones participan de los mismos.

Recuerdo un viejo cuento donde un hombre prefería morir castigado por una maquinaria cubana y no morir rápidamente, argumentaba que en Cuba cuando no falta una cosa faltaba la otra, por lo que nunca todo lo necesario esta para ejecutar una obra con la calidad requerida y al final de cuentas nunca moriría, eso es exacto y se aplica a todos los sectores de nuestra sociedad, donde la falta de recursos, la indolencia y el burocratismo siempre nos pasan la cuenta sin piedad y a lo que no escapan los Jóvenes Club de Computación.


pres.solid242@gmail.com

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