miércoles, 1 de mayo de 2013

Los perros ladran otra vez


Gesse Castelnau Jorrin

Hay un refrán muy popular, en Cuba, que dice que el Diablo no regala caramelos. Satanás, según reza la Biblia, vino a robar y a matar y a destruir.

En tal sentido puede afirmarse que los regímenes totalitarios de izquierda no conceden derechos de forma gratuita. Cuando lo hacen, bajo presión popular, o internacional, cobran una elevada cuota.

El 14 de enero, del presente año, el gobierno de La Habana puso en vigor una nueva ley migratoria. La misma amplía, un poco, las oportunidades de la ciudadanía, para viajar al exterior, derecho fundamental imposible de ejercer, durante los 52 últimos años en la isla.

Antes de la aplicación del mencionado instrumento jurídico, no era un secreto para la nomenclatura comunista que la inusitada salida al extranjero de miembros de la oposición y de la emergente sociedad civil, pondría en dudas el discurso oficial. La realidad actual ha demostrado que las denuncias contra el gobierno, formuladas por los disidentes que han viajado, en las últimas semanas, a España, Alemania, Polonia y a otros países, han puesto en aprietos a los viejos caciques isleños.

La dictadura presidida por el general Raúl Castro, previó estas incómodas consecuencias. Sus tanques pensantes, incluidos los altos jefes del cuartel general de la policía política, elaboraron un meticuloso plan para reaccionar ante la ofensiva de la disidencia en el extranjero. No podía haber sorpresas para los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores; tampoco para quienes tienen la bochornosa labor de reprimir a los librepensadores cubanos.

Tan es así, que el gobierno movilizó a sus mejores peones para, una vez que comenzaran a viajar los representantes de la disidencia al exterior, lanzar un gigantesco ataque a profundidad, contra sus instituciones y personalidades.

Blanco esencial de esta desproporcionada embestida lo ha constituido el movimiento disidente Damas de Blanco “Laura Pollán”, la principal agrupación de la oposición interna. La insidiosa campaña mediática desarrollada contra su indiscutible líder, Berta Soler Fernández, es una prueba de ello. Un video exhibido recientemente, que trascendió a la prensa internacional, sobre presuntos actos de corrupción en la organización femenina, así lo confirma.

Ya en el pasado reciente, agentes del gobierno corrieron el rumor de que Laura María Labrada Pollán vivía en una lujosa residencia comprada, supuestamente, con dinero que le entregó su extinta madre. La mentira fue tan burda que no se sostuvo por mucho tiempo.

Una humilde y pequeña casa, compuesta de una sola pieza, con una escalera de madera podrida, una butaca, una cama, un viejo escaparate, un antiguo televisor y escasas ropas, son las riquezas de esta compatriota. Los vecinos de la barriada de Pueblo Nuevo, ubicada en el capitalino municipio de Centro Habana, son testigos de ello.

No ha escapado de este artero pase de cuentas, la redacción de este semanario Primavera Digital. Las víctimas principales de esta grosera cruzada han sido su director Juan González Febles y Luis Cino, su subdirector. Contra ellos la artillería gubernamental ha lanzado una potente andanada de mentiras.

Contra el ex prisionero político Oscar Sánchez Madan, periodista independiente y miembro de la Junta Directiva del Movimiento Independiente Opción Alternativa, se ha desarrollado, también una campaña de descrédito. El apoyo que este brinda a jóvenes comunicadores ha molestado a la dictadura, por eso intentan descalificarlo, al igual que a otros importantes actores de la emergente sociedad civil.

Preocupa el hecho de que cuando agentes de Seguridad del Estado difunden un rumor entre la disidencia, casi siempre, aparecen supuestos opositores que se hacen eco, con muchísima rapidez, de los embustes oficialistas. Alarma que verdaderos demócratas, con ánimo de  desmentir los falsos rumores, se conviertan, involuntariamente, en voceros de los represores.

Ocupar todo su tiempo en trabajar para impulsar el cambio político que conduzca a la edificación de un estado de derecho, es esa la misión de la disidencia. Nada ni nadie deben apartarla de ese camino; ni los chismes, ni las calumnias, ni los rumores infundados.

Hay una sola manera de enfrentar esta ¿nueva? táctica del adversario: lanzar una pujante ofensiva que conmueva a la nación. Esto significa, incrementar las denuncias sobre los problemas que afectan a la población, estrechar más los vínculos con ella, coordinar más la labor de todas las agrupaciones opositoras, prestar especial atención a las inquietudes de la juventud y conducir a esta, por el sendero del cambio.

No hay que preocuparse mucho porque los perros ladren otra vez. Esa es una muy buena señal que indica que la disidencia avanza y que nadie la detendrá.

reportasincensuracuba@gmail.com

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