lunes, 23 de abril de 2012

El lobo comunista no puede vestirse de oveja cristiana


Dr. Oscar Elías Biscet

Aunque el gobierno castrista conceda algunos espacios de permisividad los cuales abren y cierra según sus conveniencias, la libertad no existe en Cuba.

Benedicto XVI obtuvo el Viernes Santo feriado para los cubanos y la oportunidad nunca antes vista de que se transmitiera por la televisión estatal la ceremonia religiosa del Vía Crucis y su homilía en vivo desde Roma.

En otro caso extraño, la compañía telefónica Cubacel comenzó a enviar  a sus usuarios una nueva modalidad de mensajes que comprenden textos bíblicos por 16 centavos de pesos convertibles. En este sentido es oportuno apuntar que, después de un exceso de ateísmo estatal de más de medio siglo, la población cubana está necesitada de una profunda e intensa evangelización.

Esta es la única manera en que los cubanos podrán restaurar su ser biopsicosocial y de este modo recuperar su personalidad y llegar a ser  hombres libres.

Pero este procedimiento de Cubacel será utilidad solo para unos pocos porque ni los textos bíblicos son asequibles a toda la población ni son muchos los que cuentan con telefonía celular. Además, sus precios en divisas son demasiado caros para ciudadanos cuyas mentes deben estar enfocadas en cómo darles el pan diario a sus hijos.

Lo que es de verdadera urgencia es que el gobierno deje de controlar a los cubanos y realice cambios profundos que conlleven a la libertad y la democracia del país. Lo demás, como de costumbre, es pura retórica y gestos carentes de toda efectividad para resolver los grandes problemas de la nación cubana.

Estoy seguro, por otra parte, que muchos harían el sacrificio de reunir unas monedas para poder viajar a Roma o a los lugares santos de Jerusalén. Para vivir la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo en el lugar original de los hechos como lo hacen muchos cristianos en el mundo.

Es oportuno destacar que la Ceremonia del Vía Crucis en Jerusalén es posible únicamente dentro del ambiente de paz, libertad y democracia existentes en el estado judío de Israel. Estas actuales y favorables condiciones en la Jerusalén hebrea debe ser promovidas y apoyadas intensamente por todos los cristianos en el mundo; incluso por las personas del mundo Occidental, y, sobre todo, por las personas de bien, amorosas de la paz y de la libertad.

Jerusalén debe continuar sin dificultad su judaización como Washington D.C.  se americanizó o Moscú se rusificó o, del mismo modo que Brasilia profundizó  sus rasgos brasileros.

Sin embargo, en la Isla de Cuba continuamos bajo un régimen tiránico que quiere metamorfosearse y se presenta como un comunismo religioso. No el antiguo comunalismo religioso lejos de las ideas marxistas y muy cercano al anarquismo; sino como el viejo totalitarismo que desea transformar su economía planificada por la de libre mercado sin perder el absoluto poder político al estilo de la China comunista.

Los castristas utilizan su poder para contentar con migajas a las iglesias cubanas; pero sin otorgarle la verdadera libertad religiosa. Y de paso obtener de esas supuestas y  dosificadas reformas el apoyo de los líderes de las instituciones religiosas con el objeto de obtener legitimidad y credibilidad a niveles nacional y mundial.

Cristianismo y comunismo son términos incompatibles en teoría y en hechos. Haré un breve comentario de mis experiencias de ambos conceptos, sin tener que referirme a la Congregación de la Doctrina de la Fe, de la Iglesia Católica; o a los líderes  intelectuales teológicos del Protestantismo y Evangelismo.

El comunismo o marxismo leninismo, también llamado ateísmo científico su libro básico es El Capital. Mientras que el cristianismo  sus fundamentos se recogen en la Biblia.

Los comunistas son ateos y los cristianos creemos en un Dios. Los primeros piensan que el mundo y todo lo que en el existe se hizo solo; los segundos creemos en que todo lo que existe fue por creación divina.

Los comunistas promueven el surgimiento evolutivo del hombre, sus ascendentes son los animales, lo que lo rebaja en dignidad. Los cristianos exponemos que el hombre es una creación divina, semejante a su hacedor en todo: amor, dignidad, libertad, justicia, moderación y valentía.

Los filósofos comunistas plantean que el problema fundamental de la filosofía es la relación entre el ser y el pensar; mientras los cristianos decimos que el problema eterno de la filosofía es entre el espíritu y la materia.

Los comunistas plantean la construcción de su sistema en la dictadura del proletariado, se crea un estado de clases obreras y campesinas, desempeñado la dirigencia la clase obrera. En realidad un grupo de persona toma el poder del estado, dice gobernar a nombre de los trabajadores pero la explotación es mayor sobre estos. Es la explotación del estado a los empleados e igualan a los ciudadanos en la miseria.

El cristianismo dice que su reino no es de este mundo pero deben existir los atributos de Dios, y uno de estos es la libertad absoluta. Los hombres y  mujeres están hechos a su semejanza por lo que disponen de esa libertad. Dios aborrece las leyes injustas y la dictadura. La libertad es una necesidad y la vida es un azar aseguran los filósofos materialistas; sin embargo los cristianos decimos que la libertad es un ingrediente intrínseco del ser humano y la vida es un propósito para vivir.

El comunismo proclama la lucha de clases, el odio a los ricos a los cuales hay que destruir. El cristianismo promueve el amor incluso al enemigo, la no violencia y la paz para todos. También enseña que tanto el rico como el pobre fueron hechos a imagen y semejanza de Dios.

El Partido Comunista se dice poseedor de la “verdad” lo que la hace partidista. La Biblia dice: que conocerás la verdad y la verdad te hará libre. El Partido Comunista dice ser "la fuerza rectora y la vanguardia de la sociedad". Se pone por encima de las leyes de la sociedad y se niega a consultar a los ciudadanos a través de procesos electorales. Por otra parte, la Biblia enseña  que el rey debe tener una copia de la ley; escrita por él,  para que cumpla con todo lo escrito y no esté por encima de nadie.

Los comunistas pregonan a voz en cuello la ayuda a los pobres; los cristianos enseñan que lo que hagas con tu mano derecha no se entere la izquierda.

Todos estos conceptos totalitarios del comunismo lo hacen incompatible en todo y en parte con las enseñanzas cristianas. Y por mucho que quieran los dirigentes comunistas no podrán  jamás vestir a su oprobiosa doctrina de bondadosa oveja cristiana.   

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