lunes, 12 de diciembre de 2011

Tres generaciones y ninguna feliz

José Días Silva

Red Cubana de Comunicadores Comunitarios



Tamara Vega Cardoso, CI 69121202918, vecina de calle 12, número 40320 entre 7 y 9, Santiago de las Vegas, Boyeros, La Habana, me cuenta lo siguiente:

 

“Vivo aquí desde que tengo 7 años. Aquí crecí, hoy vivo con mis tres hijos y tres nietos. Mi hijo Manuel Santana Vega de 25 años, hoy está preso y para más desgracia se lo llevaron para una prisión en Matanzas. Imagínense cuánto paso yo para poder llevarle algo de comer allá tan lejos.

 

Mi hija, Damaris Santana Vega de 23 años, tiene una niña de 5 años. Mi otra hija Rosalía Sánchez Vega de 21 años, tiene dos niños, uno de 1 año y el otro de 3 años.

 

Los siete vivimos en esta casa si así se le puede llamar. La situación de nosotros aquí es malísima. Esta casa se moja toda pues el techo es de zinc, de plancha de fibrocemento, madera y cartón. El piso es de arena y cemento y está muy malo.

 

Aquí vivimos apretados y no tenemos otra opción, hemos cogido un pedacito de casa para cada uno. Otra cosa más terrible es el agua potable que viene cada dos días y no tenemos cómo almacenar un poquito y con 3 niños chiquitos la situación se nos hace más difícil. El baño está roto y nosotros hemos tratado de resolver nuestros  problemas, pero para nada, porque aquí no ayudan a nadie.

 

Lo que luchamos es para comer para que los niños no se acuesten con las barrigas vacías porque ellos no tienen la culpa de haber nacido en Cuba”.

 

Algunas evidencias gráficas de las malas condiciones en que vive esta familia, así se desarrolla la existencia de un por ciento considerable de la población cubana.

   

Los equipos electrodomésticos de la casa, el televisor en blanco y negro, el ventilador sin cobertor,  la grabadora ya muy antigua.



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