domingo, 6 de noviembre de 2011

Un análisis medico de la muerte dolorosa, trágica e innecesaria de Laura Pollán

por el Dr. Oscar Elías Biscet

Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos

 

29 de octubre de 2011

 

Foto: el Dr. Biscet en el velorio de Laura Pollán

 

En varias ocasiones fui a solidarizarme con la Dama de Blanco Laura Pollán y a presentar mis condolencias a sus familiares. En el curso de esas visitas, algunos disidentes me plantearon su preocupación por el comienzo y el fatal desenlace de su enfermedad. Se preguntaban si era posible que la enfermedad hubiese sido originada por la mordida o el arañazo de alguna persona. Esta suspicacia extrema, pero real y justificada de los opositores cubanos, está basada en las intensas y constantes represiones de una policía castro estalinista que actúa con el ensañamiento y la cobardía de los terroristas.

 

La oposición democrática cubana es sometida a un estrés continuo y prolongado como mecanismo de desestabilización por parte de la policía política. Este tipo de estrés conduce a la persona humana al desequilibrio de su estado de salud, tanto físico como mental. La neutralización es otra de las técnicas básicas en el trabajo de los agentes del régimen que tanto lleva consigo asesinar, eliminar o hacer desaparecer a los oponentes políticos, como forzar a una organización a cesar sus actividades o desintegrarse totalmente.

 

Durante nuestro turbulento pasado, el régimen de Castro ha cometido múltiples  asesinatos políticos extrajudiciales que ha disfrazado de accidentes, de falsos procesos jurídicos, de riñas callejeras y hasta de enfermedades sin razón aparente ni diagnóstico médico verídico.

 

Ahora bien, si el gobierno de Castro decidió asesinar impunemente a la líder de las Dama de Blanco no pudo haberlo hecho con sustancias químicas que desencadenasen intoxicaciones por vías de ingestión, inhalación o por contactos cutáneos. La razón reside en que esos productos están solamente en manos del  estado y, con el acceso de los familiares al cadáver, la felonía habría sido descubierta.

 

La forma más idónea que hubiera tenido el régimen para perpetrar este morboso crimen hubiera sido a través de enfermedades provocadas por elementos dentro del amplio campo biotecnológico existente en el país. A tal punto, que el gobierno de Cuba ha sido incluido en varias listas del Departamento de Estado de los EUA como una amenaza bioterrorista al mundo libre.

 

Es de conocimiento público que Laura Pollán fue mordida y arañada por un agente de la Seguridad del Estado el 24 de septiembre de este año y que ocho días más tarde cayó enferma en estado de gravedad. Como médico, me formulé inmediatamente las preguntas siguientes: ¿Cuáles  de las enfermedades se pueden transmitir por contacto directo de persona a persona? ¿Fueron los arañazos causados con uñas humanas o con objetos punzantes? ¿Cuál es el estado epidemiológico de la región y la nación?

 

La transmisión de enfermedad a través de una mordida humana no solo es muy rara en Cuba sino en el mundo. Esta al menos debe cumplir dos características, a saber: que la mordida lacere la piel humana y que las secreciones salivares infestadas del victimario entren en contacto con ella; o que la mordida lacere la piel humana y el agresor tenga lesiones en su mucosa bucal permitiendo que la sangre del agresor se ponga en contacto con la herida de la víctima.

 

Para ambos casos hay descritas pocas enfermedades que puedan ser transmitidas de esta manera. Una de ellas es la rabia humana, que es una enfermedad muy rara. De hecho, solo se ha comprobado la ocurrida por trasplantes de córnea de personas que murieron de una enfermedad del sistema nervioso central no diagnosticada. En algunas regiones donde la enfermedad es endémica, las necropsias humanas arrojan pruebas de rabia tan bajas como de 1 a 2%. Los animales son el reservorio de la enfermedad, en especial perros, gatos, murciélago y casi todos los  mamíferos. En Cuba, por ejemplo, no se han  diagnosticado casos de trasmisión humana.

 

La actinomicosis es otra de las enfermedades raras  trasmitida por la mordedura de un ser humano. Su reservorio natural es el hombre. El agente infeccioso Actino-mycesisraelii, es un organismo anaerobio que produce una afección crónica localizada de granulomas firmemente indurado de purulencia y fibrosis. Los mismos son localizados en el abdomen, el tórax y la mandíbula. En estos casos se  puede ocurrir una propagación septicémica con afección generalizada.

 

Existen otras enfermedades infecciosas humanas que son transmitidas a través de la sangre y la saliva. Las agujas, jeringuillas u otros instrumentos de uso intravenoso contaminados constituyen otro medio frecuente de propagación de las entidades infecciosas. En algunos casos las infecciones pueden diseminarse por contaminación de heridas o de laceraciones, así como por exposición de  las membranas mucosas a sangre y sus derivados infestados.

 

Por otra parte, hay enfermedades como la hepatitis B y C, el SIDA, la mononucleosis infecciosas, las infecciones por citomegalovirus, la sífilis, la Ebola-Marburg y otras, que pudieran trasmitirse por el contacto de sangre infestada a heridas o laceraciones de la piel. Aunque, en realidad,  la literatura médica no contiene ejemplos específicos de  casos de estos procesos trasmitidos por mordeduras humanas. Por su parte, la mononucleosis infecciosa, el citomegalovirus y la hepatitis B se muestran infecciosas en la saliva humana y una de las vías de contagio es el beso. También es posible que heridas de la piel en contacto con estas salivas se contaminen pero tampoco en la literatura médica existen casos registrados por mordeduras humanas.

 

Asimismo, a través de objetos punzantes se pueden trasmitir todas las enfermedades descritas en el párrafo anterior. Pero este no parece haber sido el método usado para agredir a Laura. Los arañazos fueron realizados por unas humanas que, en el lenguaje médico, no se sabe de enfermedad alguna que haya sido transmitida de esta manera. En el caso de la shigelosis puede estar presente las bacterias en las uñas de los individuos pero su forma de trasmisión es por vía fecal oral directa o indirecta.

 

Lo que definitivamente es motivo de preocupación es el estado epidemiológico de la Isla. En nuestro país existen varios procesos infectantes que desencadenan epidemias en varias provincias, en especial La Habana. Estas epidemias son los del virus de influencia H1N2, el sincitial respiratorio y el dengue. Los dos primeros fueron reconocidos públicamente por las autoridades de gobierno en la edición del  periódico Granma correspondiente al sábado 12 de octubre 2011. La epidemia de dengue la mantienen oculta para no alarmar a los turistas extranjeros y poner en peligro las divisas que desesperadamente necesitan.

 

Ahora bien, en el curso seguido por la enfermedad Laura Pollán existieron cosas que llamaron mi atención como médico y que me condujeron a un diagnóstico temprano. Vómitos, temblores, dolores articulares, intensa debilidad, fiebre, falta de aire, asociado a una epidemia de dengue. Increíblemente, no se revisó la piel de la paciente para descubrir exantema maculopapular o escarlatiforme, o la presencia de petequias o purpuras que son signos inequívocos de este proceso, ni se indicó la prueba del lazo o torniquete que se hace al pie de la cama.

 

Tampoco  se efectuaron las investigaciones inmunológicas para el diagnóstico del dengue en los centro de salud donde fue atendida. Cuatro días después de ingresada en la terapia intensiva del Hospital Calixto García, precisamente por orientación de un medico independiente y amigo de la familia, se decide buscar en la piel de la paciente y se comprueba la presencia de petequias en el tórax.

 

Antes de ingresar la hemoglobina estaba en 12g/l y dos días después del ingreso en hospital 6 g/l., así como hubo un sangramiento que nunca  fue reportado a la  familia. Incluso transfundieron 500mm/l de sangre, lo que aumentó la hemoglobina a 8.6g/l. La tensión arterial estaba en 74/57. Lo que constituye una baja presión diferencial. Así las cosas, la paciente se mantiene grave, yo diría que en un choque vascular irreversible, que paso de una toma de conciencia moderada a estupor y finalmente a un coma.

 

Esta alteración de la conciencia tampoco fue comunicada a la familia. La prueba está en que mientras le tenían los ojos ocluidos con gasas húmedas, método utilizado en los casos comatosos, en los partes médicos se limitaban a decir que la  tenían sedada. La hemoglobina bajó de 12 a 6 g/l. ¿Por qué? Pues debido a una  anemia poshemorrágica o anemia hemolítica. Este último factor explica el diagnostico final que le dieron a la enferma de una insuficiencia respiratoria aguda por el virus sincitial respiratorio (VSR).

 

Pero no hubo ictericia de piel, ni mucosa, ni otro signo hemolítico. Sin embargo cuando observé la piel del cadáver en el curso del velorio ésta era traslucida y blanca. Tan pálida que podía describirse como piel de alabastrina que se produce por la hemorragia aguda y que contrasta con las anemias hemolíticas donde la piel adopta un color amarillento. Además existía un edema generalizado que la deformaba, característica clara de la insuficiencia renal, impropia del VSR y muy común en la fiebre hemorrágica del dengue/síndrome del choque de dengue (DHF/DSS).

 

Los virus del dengue incluyen tipos inmunológicos 1, 2, 3, y 4 y son flavivirus, los cuales son trasmitidos por artrópodos, por lo general el mosquito Aedes Aegypti. Estos mismos virus causan el dengue hemorrágico. En casos poco frecuentes, las infecciones primarias por el virus de dengue producen un síndrome de fiebre hemorrágica (HF). Aunque lo más frecuente al desencadenamiento de la HF es la infección previa por dengue heterólogo que la  predispone.

 

Sin embargo, la paciente Laura Pollán fue erróneamente diagnosticada con la enfermedad de distres respiratorio o insuficiencia respiratoria aguda por el virus sincitial respiratorio. Este es un virus RNA negativo de la familia de los paramixovirus. El mayor número de afectados es entre lactantes y niños, que en ciertos entornos, como las guarderías, se acerca al 100%. A la edad de dos años la mayoría de los niños habrá sido infestado. Y es la causa del 25% de las hospitalizaciones por neumonía de lactantes y niños pequeños; y el 75% de los casos de bronquiolitis en este grupo de edad.

 

En los niños mayores y en los adultos la enfermedad es más leve que en los lactantes. En los adultos se manifiesta como un catarro común. En los ancianos, a menudo en los ingresados en establecimientos sanitarios, y en los pacientes con proceso o tratamientos inmuno depresores aparecen infecciones graves de la porción inferior de las vías respiratorias. Ninguno de estos síntomas tiene relación alguna con la condición física de la paciente que, aunque era una persona que comenzaba la tercera edad y padecía de enfermedades crónicas compensadas, se comportaba como una persona sana.

Esta paciente presento fallos en todos los órganos vitales: pulmón, cerebro, corazón, hígado, páncreas, en el sistema hematopoyético y riñones observados en el dengue hemorrágico y no en la insuficiencia respiratoria por el virus sincitial.

 

Sin embargo el dengue puede provocar un síndrome de choque hemorrágico o  coagulación vascular diseminada. Ambos procesos pueden ser causa de insuficiencia respiratoria aguda, lo que justificaría su gravedad y su muerte.

Existen evidencias concretas de que los familiares más allegados, sus amigos y disidentes manifestaron sospechas sobre un posible asesinato por la policía política del régimen comunista. Ahora bien, lo que ha quedado demostrado hasta la saciedad es el carácter contumaz del régimen ante esta dolorosa, trágica e innecesaria muerte.


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