domingo, 6 de noviembre de 2011

Desnudan a reo delante del resto de los prisioneros para humillar

por Gloria Pérez

Reportera de Cuba democracia y Vida

Vocera del Movimiento de Derechos Humanos 10 de diciembre

 

La Habana.  La situación que presenta en estos momentos el prisionero de conciencia Raúl Rodríguez Soto, Presidente del Movimiento de Derechos Humanos 10 de diciembre en la penitenciaría de Guanajay  frisa los límites del abuso de cargo, y otros abusos propinados por los agentes de la Seguridad del Estado, Jefe de la Prisión, Teniente Coronel Joaquín Darías Galainena y Jefe del Orden Interior conocido por Emilio, informó Mabel González Alfonso esposa del reo y Vicepresidenta del mencionado movimiento de derechos humanos en ciudad de La Habana.

 

Afirma que ya solamente no se le niegan los alimentos, el sol, el teléfono, las visitas programadas y conyugales, la tenencia de las cosas elementales para sobrevivir en una celda, el envió de cartas familiares entre otros supuestos beneficios, sino que es sometido a desnudarse delante del resto de los reos para ser requisado diariamente en la celda.

 

Añade que desnudo en pelota lo obligan a hacer cuclillas a fuerza de empellones y patadas delante de todos, como método de humillación, y sin tener en cuenta que se encuentra impedido físico de sus miembros inferiores, después de una pateadura propinada por los carceleros del Combinado del Este, y desde entonces está confinado a una silla de ruedas.

 

Aclara que aunque todos estos maltratos y humillaciones siempre han existido, ahora se agudizaron  posterior a su inminente defensa, a favor de un anciano que fue golpeado en su presencia por carceleros del lugar, y el abogó por su vida y sacó a relucir los derechos humanos y su carta universal como presidente de un movimiento opositor afiliado a la Comisión de Atención a los Presos y sus familiares de la Brigada 2506, el cual dirige dentro de la penitenciaria de Guanajay.

 

Posterior a este hecho, ocurrieron otros, donde nuevamente defendió a varios reos de los abusos de sus opresores, e inmediatamente fue requisado exhaustivamente desposeyéndolo de lo más mínimo de supervivencia que tenía en la celda, entre ellos una hornilla artesanal hecha con un pedazo de piedra de ciporé y una resistencia donde poder calentar un poco de agua para un té o un espaguetis con tan solo sal cuando la hambruna que existe en el penal comenzaba a hacer estragos en su estomago enfermo por una ulcera gástrica, duodenitis crónica, y gastritis, entre otras enfermedades como diabetes tipo I que requiere de alimentación ante los bajones de azúcar sistemáticos cuando no se ingiere lo necesario para mantener equilibrada la glucosa.

 

Hace varios días esa hornillita confiscada en su celda por oficiales de la Seguridad del Estado Departamento 21, le fue vendida por un propio preso, lo que demuestra el grado de corrupción que existe en este penal donde se pretende imponer una rígida disciplina.

 

Añade que en lo que va de mes ha sido obligado a vestir el uniforme en más de 60 ocasiones, y como se niega por tener un padecimiento crónico de soriasis, y dermatitis de contacto a la tela, plasmado en certificación médica confirmada por biopsia de piel y expedida en el año 2008 por los hospitales  Combinado del Este, y Carlos J Finlay, dictamen que nunca antes había sido violado.

 

Ahora de pronto obviaron el dictamen médico y arremeten contra él prisionero Raúl con toda la fuerza represiva que profesan.

 

Amplia que ha sido amenazado, golpeado, humillado, ofendido con todos los epítetos existentes en la lengua de los conduces y jefe del penal, quien le afirmó categóricamente que si no se lo pone, aunque se le pudra la piel o se muera, no tendrá nunca más los beneficios que se le dan a los presos, y seguirán desnudándolo delante de todos, porque a él le da la gana y lo exige por sus pantalones y porque quien manda es él en todo aquel lugar.

 

Que si no le conviene lo que él dice, qué apele a la contrarrevolución de Miami que lo estimula a rebelarse contra las leyes impuestas por el sistema penal.

 

O que miré a ver si esos derechos humanos que él defiende tanto lo sacan de la prisión cita que evidentemente este extremismo y abuso contra su esposo Rodríguez Soto por el Jefe del Penal de Guanajay responde al odio que siente contra la actividad que desempeña en defensa de los derechos humanos, por eso lo humilla hasta la saciedad como venganza a sus actividades contestatarias.


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