miércoles, 8 de junio de 2011

Francisca, Baco, y la euforia

por José Alberto Álvarez Bravo

Periodista Independiente

 

21 de mayo de 2011

 

En la foto: Francisca, su hija y nietos.

 

Presionada y amenazada, Francisca Rodríguez Beritán fue conducida a la Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria por el Instructor Marino Cardoso Hernández para que denunciara a su esposo, Frank Pérez Expósito.  La mujer se negó, y el propio oficial denunció de oficio, siendo Pérez Expósito condenado a cinco años de privación de libertad.  A casi dos años del hecho, Francisca clama por la liberación de su marido.

 

El 16 de agosto de 2009, Frank Pérez Expósito celebraba su cuarenta y tres cumpleaños con una precaria bacanal privada, pues la enorme pobreza que impera en su área de residencia –Municipio Cándido González, Santa Cruz del Sur, Camagüey– no le permitió ir más allá de algunos tragos de alcohol barato. La mezcla de subalimentación y alcoholemia provocaron su desmedida euforia, trasmutada en una transitoria insania, situación zanjada por un vecino nombrado Antonio Alfaro, quien derribó a Frank golpeándolo con una enorme piedra en la cabeza.

 

Esta insania se manifestó con la entrada de Frank a todas las casas circundantes, buscando con afán al hijo mayor de su hijastra, quien duerme con él desde los cuatro meses de nacido y por quien siente un cariño sobreprotector; “me van a matar al niño”, gritaba delirantemente, enajenado e incontrolable.

 

Francisca trató en vano de calmar a su marido, y en el forcejeo ella recibió algunas “lesiones visibles en el rostro” según sus propias palabras. Agrega que bajo presión fue conducida al Hospital, donde le fue extendido un certificado médico que sirvió al Tribunal para imponer a Frank una sanción conjunta de cinco años de privación de libertad y 400 pesos de multa, por los presuntos delitos de violación de domicilio, lesiones y amenazas.

 

Conforme a lo preceptuado en el Artículo 287.1 del Código Penal vigente, para que se integre el delito de violación de domicilio, el sujeto tiene que “penetrar en domicilio ajeno sin la voluntad, expresa o tácita, del morador”, y no es el caso de Frank Pérez; además, la ley impone, cuando se integra el delito, una sanción privativa de libertad “de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas”.

 

Conforme al Artículo 272.1, para que se integre el delito de lesiones, éstas tienen que ser “graves”, y tampoco es el caso de Frank Pérez.  Si los hechos se hubiesen ajustado al Artículo 274, que “requieren para su curación tratamiento médico”, el marco sancionador es “de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas”, circunstancia que tampoco se dio en este caso.

Y a tenor de lo preceptuado en el Artículo 284.1, para que se integre el delito de amenazas, el sujeto tiene que “amenazar a otro con cometer un delito en su perjuicio o de un familiar suyo”, conducta también ajena al proceder de Frank Pérez; pero si hubiese sido su conducta ajustada a la figura prevista, la sanción a imponer es de “privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas”

 

La suma de estas sanciones oscila entre nueve meses y tres años, pero los tribunales cubanos se limitan a imponer simples amonestaciones, o a lo sumo multas,  cuando se trata de conflictos matrimoniales, que tampoco es el caso de Frank y Francisca.

 

Según certificado médico expedido el 25 de octubre de 2010 en el Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech de la ciudad de Camagüey, y firmado por el Doctor en Neurocirugía Kafui Tamakloe, E-4005,  Frank Pérez fue intervenido por una fractura deprimida temporal izquierdo, a resultas del golpe propinado por Antonio Alfaro, quien nunca ha sido molestado por su actuar. “La policía no quiso buscar al culpable que le dio el golpe y ellos sabían perfectamente quien fue, pues yo soy opositora y en mi casa se realizan actividades políticas”, aduce Francisca.

 

Frank Pérez se encuentra en la Prisión Kilo 9 “sin atención ni medicamentos pues el reeducador Daniel botó el papel del médico”, según el testimonio escrito de Francisca, quien agrega que “debido al golpe grave que recibió en la cabeza está presentando varios trastornos de salud, como pérdida de la visión, dolores de cabeza, fuertes problemas en el corazón, le dan ataques y queda varias horas inconsciente”.

 

Hoy Francisca clama a la conciencia cívica universal: “estoy sola con los niños; me quiero morir cuando los niños lloran por hambre y no tengo dinero para comprar la leche y el pan. Les pido que hagan algo por mis niños y por mi esposo; quiero que lo liberen, está preso por gusto, por favor, ayúdenme”.

 

No solo Francisca pide la libertad de su esposo, pues Ana María Benítez, hija de crianza de Frank, afirma estar “muy preocupada como hija pues él sufrió un golpe grave en la cabeza,… yo temo por su vida. Por favor, libérenlo, los niños sufren por él”. Danay Ortiz, vecina de 17 años que asegura haber presenciado los hechos, corrobora las declaraciones de Francisca y Ana María, considerando que “ha sido una sanción muy injusta ponerlo 5 años tras la reja”, citando literalmente su testimonio. Danay agrega que “es él quien le da todo y ahora ¿quién los mantiene?”, concluyendo con una petición bien definida: “por favor, tengan piedad con él y libérenlo”.


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