lunes, 11 de abril de 2011

Qué necesidad puede haber para disolver Las Damas de Blanco

por Héctor Julio Cedeño Negrín

Periodista Independiente

Prensa Independiente de Cuba

 

4 de abril de 2011

 

 

Ciudad de la Habana.  La salida en libertad, bajo licencia extrapenal, de los últimos Prisioneros de Conciencia de la Causa de los 75 y su expresa voluntad de permanecer en nuestra querida patria, además de los que habían sido previamente excarcelados, no exonera a ninguno, de regresar, en cualquier momento, a las ergástulas inmundas de la dictadura castrista.  Por lo tanto, la labor de las formidables damas, que han permanecido durante ocho años marchando por las calles de Cuba y  exigiendo la libertad para los Presos Políticos, no ha concluido aun.  Disolver esa institución humanitaria, humanista y contestataria, para luego intentar recomponerla, si los gobernantes faltan, como tantas veces han hecho, a la palabra empeñada, sería lo más nefasto,  absurdo y contraproducente, que les pudiera acaecer  a nuestras indomables, aguerridas e inigualables Damas de Blanco.

 

 

Como la tiranía imperante, es tan poco confiable, lo mejor sería permanecer  vigilantes, ellas, ellos  y todos  nosotros a su alrededor, incluida igualmente, la Iglesia Católica Cubana, junto a su Cardenal y los Párrocos más altruistas, desinteresados  y prestigiosos de la curia cubana, al mismo frente de la labor humanitaria. El propio Jaime Ortega y Alamino, Arzobispo primado de la Ciudad de la Habana, sufrió en su carne y en tiempos de su juventud,  la agobiante penitencia de ser Prisionero de Conciencia, de la tiranía de los hermanos Castro, allá en los convulsos años sesentas, recluido en esa época, en los humillantes, crueles y degradantes, campos de concentración de las UMAP. Regulados, regentados y vigilados, por los sigilosos secuaces de la tiranía y controlados por medio de cercas electrificadas, bayonetas caladas y ametrallamientos indiscriminados, al menor intento de fuga.

 

 

Otro de los motivos, muy lógico y fundamentado, para permanecer en la palestra pública y en la noticia más actual, las Damas de Blanco, es la esperada y muy demorada, liberación total del resto de los presos. Que si bien no deben ser considerados Prisioneros de Conciencia, si pueden ser consignados como prisioneros por causas políticas. Aunque en varios de los casos juzgados, se incluya la violencia.  Los gobernantes actuales, de la “república bananera”, sin bananos, carecen de toda autoridad legítima, moral y jurídica,  para  juzgar dichos presos. Puesto que los actuales detentadores del poder hegemónico, que ejercen en la mal llamada revolución cubana, utilizaron en su momento los más abyectos y deleznables métodos y modos de violencia,  para luchar contra la dictadura batistiana, en los que produjeron numerosas muertes y planificados asesinatos, aún sin la previa provocación o acción violenta en su contra, como fueron, los numerosos asesinatos cometidos, durante el cruento asalto del Cuartel Moncada de Santiago de Cuba, en la provincia oriental. Producido, ejecutado y llevado a cabo, por Fidel y Raúl Castro, el 26 de julio de 1953.

 

 

Entonces, si tanto se necesitan esas aguerridas mujeres, valientes y presurosas, para continuar en la lucha por la libertad, la democracia y el respeto, de los derechos humanos, que imperioso motivo podrá existir, para que se diluyan. Sabemos que los más interesados, en que se produzca el desmembramiento y desmantelamiento, de la colosal institución feminista, es precisamente, la tiranía, sus secuaces y los viles tiranos, que con toda la cobarde reacción mantenida a lo largo de estos ocho años, en los que han sido golpeadas, maltratadas y humilladas, no han podido someterlas. Entonces ¿Por qué, deben ellas, complacer a los tiranos? En mi modesta opinión, formaciones como estas, son las que no deben disolverse jamás. ¿Por qué no se disuelve la inefectiva y rimbombante Federación de Mujeres Cubanas? o la federación de los chivatos institucionales, como son los aborrecibles, Comités de Delatores de la Revolución (CDR) u otras tantas asociaciones de la dictadura, que han probado muchas veces su origen deleznable y malsano, para someter a la población cubana.

 

 

Espero que las Damas de Blanco, sigan resistiendo todas las presiones, incluso de personas que se hacen pasar por amigas, engañadas o mal intencionadas y que la más efectiva institución de todos los cubanos, en la actualidad, llegue a cumplir sus quince años, en el 2018 y celebrarle los años de su primavera, como a cualquier jovencita y por qué no celebrar su mayoría de edad, en el 2024, a sus veintiún años y convertirla en la memoria de nuestra lucha pacífica contra la tiranía castrista, vigilantes de cualquier gobierno, que en los tiempos futuros, trate de pasarse de sus límites institucionales y sus prerrogativas legales. Esa si será una organización legítima, nacida de las necesidades del pueblo cubano y reconocida, como tantas otras instituciones, creadas por el verdadero Pueblo de Cuba y surgidas, a lo largo de estos más de cincuenta años, en la lucha contra el oprobioso, totalitarismo comunista. Y que en su momento forme parte, de la Sociedad Civil que queremos para el porvenir, sin odios ni rencores, entre todos los que sentimos el orgullo, de llamarnos cubanos.

 

¡Que vivan para siempre, nuestras aguerridas Damas de Blanco!



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