lunes, 11 de abril de 2011

El manisero se va

por Oswaldo Yáñez

Bloguero y Periodista Independiente

 

A uno de abril del año de la inminente Libertad para todos los cubanos

 

Ciudad de La Habana. Carter llegó... otra vez...visitó a los hermanos tiranos, al capelo cardenalicio, a Gross y se reunió con representantes de la disidencia, todo muy hermético y callado, pero sin ningún resultado visible para mis compatriotas, se fue con una mano delante de la otra...por segunda vez.

 

Hay demasiada gente ansiosa porque la situación en mi patria cambie, yo el primero, basta un mero atisbo de novedad para que se desate un marea de debates sobre las posibilidades reales de nuevos cambios, no nos llamemos a engaño, si nosotros no lo remediamos nadie nada va a cambiar.

 

No hace falta ser un avezado analista para contemplar la invitación al ex-presidente como una pantomima más del régimen dictatorial de La Habana; ante la coyuntura mundial, en la que los tiranos parecen haberse convertido en las piezas favoritas a cobrar por el pueblo enardecido y con el aplauso de la comunidad internacional, muchos no pueden ocultar su sudor bajo la guerrera.

 

De cara al exterior se publicita el nuevo congreso como un acontecimiento trascendente del que saldrán cambios sin precedentes para la economía nacional y se trata de mostrar que la tiranía se mueve hacia alguna parte, poco a poco, tratando a su vez de desmarcarse de los nombres de aquellos a quien se acaba de derrocar, nada es cierto sino que nada se moverá en cuanto a nuestra libertad.

 

A la disidencia se le ha vendido un cuento viejo y ajado, no moverse mucho y confiar, los cambios llegarán lentamente, no se puede correr demasiado sin caerse, son más de diez lustros de historia de los que hay que pasar página, todo reservado, discreto, secreto y confidencial, allá ustedes si se tragan esta patraña, quienes conocemos el carácter criminal y sangriento de la tiranía sabemos que lo que dicen es imposible de aceptar.

 

No había más que ver la cara de Castro II el Empecinado tras despedir a su ilustre huésped para percatarse de que no cabía en sí de satisfacción al constatar que tanto el ex-presidente como la Iglesia y los contestatarios se habían tragado su cebo y se declaró dispuesto a hablar de todo de igual a igual y que no había prisa, podía esperar el tiempo que fuera necesario.

 

Ese fue un error de bulto, una tiranía no puede hablar con un país democrático y situarse a su misma altura, es de por sí una entelequia, pero lo más relevante fue que aparentara que podía aguardar, eso fue un craso error, mis compatriotas lo pueden llamar a contar en el momento más insospechado dada su desesperación, los castristas tienen tiempo, pero no nosotros los cubanos, no los de la Isla, ni los de ultramar, la situación ya ha sobrepasado el límite y todos ansiamos como nunca antes nuestra Libertad.


En base, el Empecinado no ha variado en nada el rumbo de la senda de su mandato, engañar a propios y extraños con fintas y requiebros para aparentar que su voluntad de apertura es cierta, mientras receta la más cruenta de las represiones a quien disiente con mártires como Orlando Zapata como logro; algunos compran la novela y las inversiones, las divisas y remesas le permiten seguir en su trono dictatorial, el pueblo no importa, según su criterio, puede y debe esperar, para eso está la contrainteligencia, para reprimir y atemorizar.

 

La autorización de los viajes a los estadounidenses y el crédito es lo que ansían la camarilla de generales empresarios, entre los que ya se incluyen de pleno toda la familia dictatorial, les darán a Gross, más cuentapropistas, prospecciones petrolíferas, intercambios culturales unívocos, hoteles o lo que quieran levantar, siempre marcando ellos los tiempos y si no se pretende que la garra de acero con que se atenaza a mis compatriotas se deba aflojar, no se preocupen queridos lectores, que algún tonto útil vendrá y volverá a picar.

 

Nosotros no podemos entrar en este juego, que si espías, que si viajes, que si conversaciones al más alto nivel, no hay nada que el castrismo nos pretenda dar sino más palo y zanahoria, si queremos derrotarlo solo tenemos que dar un paso al frente y actuar con el menos común de los sentidos, el sentido común.

 

En los estertores de la tiranía debemos oponernos a cualquier medida que insufle divisas al régimen de los tiranos Castro, así mismo se debería entablar un debate en toda regla en el exilio para conseguir reducir los viajes a la Isla a lo indispensable para que la maquinaria totalitaria no ingrese ni un dólar más de lo estrictamente necesario.

 

La solución ideal sería suspender todos los viajes y el envío de remesas, con un mes debería bastar, entonces sí que los propios castristas serían los que pedirían a gritos cambio ya, pero la quinta columna extramuros lo tratará de evitar, ya lo sabemos de cierto por lo que no nos debe extrañar.

 

Lo mismo ocurrirá en mi patria con el proyecto que articula el Dr. Biscet para aglutinar a toda la disidencia y que pretende alcanzar la bendita unidad, muchos ya tratan de poner en marcha iniciativas o reactivar alguna vieja que nunca jamás podrán funcionar, ese es su trabajo, minar el esfuerzo de mis compatriotas que luchan de buena fe por la Libertad.

 

Debemos despertarnos de esta pesadilla recurrente en la que parece que una mano negra nos detiene y nos impide avanzar, el carro ganador lo con conduce Óscar Elías Biscet, el circuito tiene disímiles obstáculos pero en el letrero de meta se puede leer Libertad y el que propugne sinceramente alcanzar el mismo objetivo ni lo puede, ni lo debe negar.

 

El acuerdo por aclamación es una utopía que jamás esta patria alcanzará, eso sólo ocurre con el régimen dictatorial, la labor es sencilla y simple, divulgar el proyecto de Óscar y apoyar sus iniciativas dándoles la máxima difusión y publicidad.

 

Muchos tratarán de distraernos, solo tenemos que ignorar esos cantos de sirena varada, simplemente haciendo que los más posibles escuchen el mensaje del Doctor, la mayoría crítica de los que están de acuerdo con sus palabras y las apoyan llegará, más pronto que tarde y esa será la antesala de la transición y la victoria total.

 

Cuando gobiernos extranjeros y opinión pública internacional se percaten de que la mitad más uno de sus votantes y clientes están del lado de esta iniciativa, todos querrán subirse al carro, pues aunque no les guste, no les quedará más remedio que posicionarse y actuar, como ocurre ahora en Libia y en otros países pronto de igual modo acontecerá.

 

No concibo final más certero para estas letras que apelar a todos los que aman a Cuba para que actúen en conciencia y apoyen las pretensiones del Dr. Óscar Elías Biscet, todas se resumen en una, vivir en su patria sin tiranos y disfrutando de Libertad, es el único modo posible de que el mundo entero le cante al castrismo...el manisero se va...

 

El amor a la patria basa su raíz en los sacrificios. Amor patriae in radice dapalis fundatur.

 

¡ZAPATA VIVE!


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