lunes, 14 de marzo de 2011

Masiva batalla por la información

por Oscar Sánchez Madan

Periodista Independiente

 

8 de marzo de 2011

 

Foto: Oscar Sánchez Madan

 

 

Pedro Betancourt, Matanzas.  El Pueblo de Cuba inició hace más de veinte años un gran combate por la información. En una pelea desigual, ante un régimen que controla todos los medios de comunicación, los cubanos se armaron de conocimientos y astucia para vencer al gigantesco depredador.

 

Y no podía ser de otra manera. En 1959, la incipiente dictadura castrista expropió, de forma arbitraria,  los medios privados de información.

 

Con el transcurso del tiempo, la tiranía de Fidel Castro creó un poderoso monopolio para aplastar las voces disidentes. A punta de bayonetas los militares castristas impusieron una férrea censura en la isla, que aún asombra al mundo.

 

Así, aunque el rey quedó desnudo, por incumplir sus promesas “revolucionarias” sobre la libertad de expresión, pocos demócratas de extramuros lo criticaron. Los primeros veinte años de totalitarismo castrista, fue la época en que nadie escuchaba, como señaló el poeta exiliado, Armando Valladares.

 

No obstante, con las selectivas visitas que el régimen autorizó, a finales de la década del setenta, integrantes de la Comunidad de Cubanos en Exterior mostraron a los de la isla, que el mundo era otro. El que les describían los castristas no se parecía en nada al que ellos conocieron en el exilio.

 

Ahí comenzó el afán por recibir del exterior fotos, periódicos, revistas, discos, grabaciones que ilustraran la vida en el extranjero. A partir de esa fecha, comenzó a quebrarse la terrible muralla de la desinformación.

 

Y, aunque ya por esos años, muchos exiliados dejaban escuchar sus voces desde emisoras en el exterior, que se sintonizaban en la isla, la población buscaba más información. Un amplio sector de la ciudadanía al decursar el tiempo, se habituó a escuchar La Voz de América y otras emisoras radiales por la onda corta.

 

Para el pueblo, una de las más notables victorias logradas en la mencionada batalla lo constituyó el inicio de las transmisiones hacia Cuba, en 1985, de la emisora Radio Martí. La sintonizan desde entonces, maestros, ingenieros, constructores, estudiantes, intelectuales, coroneles, gente de todos los estratos sociales, que al escucharla, desafían al régimen.

 

En la actualidad el pueblo está un poco más armado con las nuevas tecnologías. No en vano, a este tiempo le llaman, la era de la Internet, de las memorias flash,  de los discos compactos y de los teléfonos celulares.

 

Por su parte, los hermanos Castro no se han cruzado de brazos. Han emitido decretos, en los últimos años, que ellos llaman leyes, mediante los cuales, han encarcelado a veintenas de ciudadanos por recibir información y difundir sus ideas.

 

Esta batalla desigual, como la califican los demócratas del mundo, “la del  león contra el mono”, continúa. El pueblo no tiene entre sus planes renunciar a su derecho elemental a la información, consagrado en el artículo diecinueve de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas.

 

Está de moda en la isla, ahora, perseguir a quienes utilizan antenas satelitales para recepcionar programas de televisoras extranjeras prohibidos por el régimen. Quien lo dude que busque la información publicada en la página tres, del diario oficial Granma, el pasado 27 de enero.

 

Ha quedado demostrado, a través  de la historia, que en esta pelea por conquistar sus derechos, los pueblos siempre vencen. Por tanto, es fácil imaginar de parte de quien estará la victoria.


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