lunes, 22 de noviembre de 2010

Reprime el Gobierno actividad opositora

por Sergio Pastor Martínez Carrazana

Periodista Independiente

 

16 de noviembre del 2010

 

En la foto de esta fecha aparecen dos agentes de la PNR frente a la vivienda donde reside Máximo José García González acechando hacia su interior. Durante la prolongada estancia, los uniformados  acosaron a varios ciudadanos.

 

Ciudad de la Habana. El jueves 4 de noviembre de 2010, la policía política secreta gubernamental por indeterminada ocasión asaltó y cercó por horas, de modo arbitrario la sede de la Fundación Afro Cubana Independiente (FACI),donde reside el Vicepresidente de la organización, Ramón Alejandro Muñoz González, sito en venida 47 # 11638 entre 116 y 118, Municipio Marianao.

 

Varios activistas de diferentes organizaciones opositoras  al régimen, quienes se dirigían en calidad de invitados a participar en la obstruida actividad semanal de derechos humanos promovida por la FACI cada jueves, denuncian ante la opinión pública mundial que nuevamente  fueron retenidos y conminados   a abandonar de inmediato sus propósitos y el área por el órgano liberticida citado.

 

Los aquejados de este pusilánime y peculiar operativo policial se nombran: Jorge Arufe Carbonell y Máximo José García González (activista de la Comisión de Atención a Presos Políticos y Familiares-CAPPF y del Movimiento Liberal Cubano), José Martí Jiménez (Vicepresidente de la Fundación Elena Mederos de Cuba-FEMC y de la CAPPF), Eugenio Orlando Ramírez Pedroso (activista de FEMC), Yunier Larena Ibáñez (activista del Movimiento Independiente Opción Alternativa y de la CAPPF).

 

En la foto de izquierda: Yunier Larena Ibáñez, Jorge Arufe Carbonell, José Martí Jiménez, Máximo José García González, Eugenio Orlando Ramírez Pedroso y Ramón Alejandro Muñoz González.

 

Rememoran los opositores demandantes de este hecho que primeramente fueron embestidos por dos agentes secretos a escasos metros del inmueble bloqueado, precisamente en Ave 49 y 118. Los represores les requirieron las identidades personales de los detenidos y, a su vez documentando los datos de los mismos en la agenda operativa de la policía secreta.

 

Continúan especificando, que un agente de la secreta: Vladimir Valodya, el cual funge además como vocero les preguntó a ellos si se dirigían a la actividad. Al recibir las respuestas afirmativas, el oficial les manifestó en tono severo que la actividad estaba prohibida, igualmente le comunicó que a Muñoz González lo tenían ellos (autoridades).

Asegura Larena Ibáñez que personalmente desmintió lo último expresado por el guardia, aclarándole  que se comunicó hace pocos minutos con Muñoz González por teléfono con el mismo quien permanecía en su vivienda. Al escuchar dicha aclaración, el corpulento agente enfadado les plateó “que ahora sí menos van a pasar”.

 

Nos devolvieron nuestras identidades, permitiéndonos retirarnos. Imposibilitados injustamente,  reanudamos  el recorrido de regreso. Fuimos de nuevo interrumpidos por Vladimir Valodya en la siguiente Avenida. En este momento le advirtió directamente a Martí Jiménez entre otras “que no se hiciera el líder”. Esta declaración al parecer fue motivada por la intervención antagónica y condenatoria de Martí Jiménez al inoportuno y malintencionado proceder policial.

 

En ese mismo instante, narra García González, quien se había adelantado intencionalmente al grupo de defensores de los derechos y libertades fundamentales.  Aprovechó la distancia y captó varias instantáneas de dicho acoso policial con la cámara de un teléfono celular. El agente al percatarse que fue fotografiado abandonó la monserga abalanzándose bruscamente hacia García González e izo un ademán con una mano ordenando refuerzos.

 

En el acto, el lugar dramáticamente se  inundó de represores. Vladimir Valodya le mostró un carnet del Departamento de Seguridad del Estado a García González. Le volvió a pedir su identidad y el teléfono móvil. Luego lo introdujeron en el vehículo policial  # 1717. Mientras tanto el represor activó el móvil retirado y borró las incriminatorias evidencias fotográficas.

 

Posteriormente, los opositores referidos iniciaron una protesta cívica en condena al mencionado arresto. La mayoría de los transeúntes y choferes que transitaban por la céntrica avenida 51, lugar de la explicada confrontación represiva, se detenían para observar cuanto acontecía.

 

Larena Ibáñez refiere preocupadamente que el represor Camilo  le “aconsejó” con doble sentido que se estuviera tranquilo, recordándole que tenía una menor que mantener.

 

García González, después de permanecer  varios minutos apresado en el auto, definitivamente fue liberado.  Los opositores, durante la retirada fueron perseguidos hasta el apartamento donde reside quien suscribe ubicado en Playa.

 

Los opositores aludidos fueron los que proveyeron la información y todos los detalles.

 
 

 

Foto de los reprimidos tomada con la vigilancia en las periferias de la autoridades: Yunier Larena Ibáñez, Eugenio Orlando Ramírez Pedroso, José Martí Jiménez, Máximo José García González y Jorge Arufe Carbonell. Cortesía: Sergio Pastor Martínez Carrazana.


 

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