martes, 23 de noviembre de 2010

Radiografía de un desalojo brutal

por Héctor Julio Cedeño Negrín

Periodista Independiente

Prensa Independiente de Cuba

 

18 de noviembre de 2010

 

En las fotos Yeney Postrillé y sus niñas y algunas de sus pertenencias tiradas al pasillo de las que quedaban cuando las pude fotografiar.

 

Entraron en el apartamento a las cinco de la madrugada, pateando la puerta hasta romperla, después de haber roto el candado que se encontraba en una reja exterior. Cuando alguien de los asaltantes dijo: “Tengan cuidado que hay dos niñas”, Ciro Crespo espetó Ellas pueden aguantar, son niñas grandes”. Y continuó la violencia hasta que ingresaron al inmueble en medio de los gritos de la madre y de las menores.

 

Esto ocurrió el viernes 5 de noviembre de 2010 en la Calle Suárez #64 entre Apodaca y Corrales, Apartamento 4, ubicado en el primer piso del edificio radicado en la Habana Vieja. En él se encontraban Yeney Postrillé Chapotín de 37 años y sus dos niñas de nueve y catorce años.

 

En el desalojo, como en los mejores tiempos de la nominada República mediatizada, participaron Ciro Crespo, encargado de las cuestiones de la vivienda en el Consejo de Jesús María, sito en las calles Monte y Ángeles. El sub-director de enfrentamiento llamado Julio, de la Dirección Municipal de la Vivienda de la Habana Vieja, radicado en las Calles Aguiar y San Juan de Dios, en el Casco histórico y por lo menos diez policías, entre los que se encontraban tres mujeres y participó además el Jefe de Sector. Utilizando el agravante método, de alevosía y nocturnidad, sistema extendido en los frecuentes desalojos que se realizan en la Ciudad de la Habana, para evitar testigos oculares.

 

A Yeney Postrillé la sacaron a empellones y la empujaron escaleras abajo, mientras arrastraban sus pertenencias y las tiraban al pasillo del edificio. A ella la condujeron violentamente hacia la Unidad de la Policía ubicada en Zulueta y Dragones, en la Habana Vieja, sus niñas se refugiaron en las casas de los alarmados vecinos del edificio, despertados por sus gritos.

 

Yeney Postrillé y sus dos niñas se introdujeron en un pequeño apartamento de un cuarto, sala, cocina y baño, desde hacía ocho meses, por la gran necesidad que tenían y debido a las condiciones precarias en las que habitaban, la madre y las menores. El apartamento en cuestión, se hallaba vacío desde hacía cuatro años, cuando sus moradores abandonaron el país, en forma definitiva, según expresa la señora Postrillé.

 

Ellas residían en el número 114 de la calle Factoría, entre Apodaca y Gloria, primer piso, también en la Habana Vieja y en un apartamento de dos cuartos. Uno de los cuartos siempre le ha pertenecido a su tío y en el otro dormían, en condición de hacinamiento, la madre de Yeney, su hermano, que es esquizofrénico paranoico, ella con sus dos niñas, un total de cinco personas en un cuarto de 5 por 5 metros, al que ni siquiera se le puede hacer barbacoa por el bajo puntal.

 

Refiere ella, que su hermano de 26 años, cuando entra en crisis, se torna sumamente agresivo y amenaza a su niña mayor con golpearla violentamente, por lo que ella se siente temerosa de que pueda hacerle daño. Hace poco tiempo, durante una de esas crisis, mordió a la madre, provocándole una grave lesión en su mano. Refiere ella que en estos días en que han tenido que volver a la casa, el hermano les pregunta irritado ¿Y ustedes qué hacen aquí? Ella ha realizado numerosas gestiones para tratar de encontrar solución a su problema, pero apenas ha recibido alguna respuesta.

 

En su última gestión ante el Consejo de Estado este remitió la queja, a la vice presidenta del Poder Popular, de la Habana Vieja, nombrada Leticia y la misma quedó en recibirla próximamente, pero todo fue un ardid para ganar tiempo, antes de la programada entrevista fue violentamente desalojada.

 

En esos días le dijo uno de los que luego participó en el desalojo, que si ella tuviera dinero, todo se podría resolver. El apartamento le fue entregado el mismo día del desalojo, a una pareja de hombres, uno de los cuales, es hermano de la que se encarga de la cuestión de los alberges en el municipio de la vivienda de la Habana Vieja, lo que implica un notable conflicto de intereses y si no se entregó dinero es un caso de nepotismo indiscutible.

 

El nivel de corrupción en la Dirección Municipal de la Habana Vieja es conocidamente escandaloso y descarado y los gobernantes lo conocen perfectamente. Yeney Postrillé se siente en total y completa indefensión, por eso ella acudió a la Prensa Independiente de Cuba, para gestionar que se divulgue y le encuentre alguna solución a su situación.

 

Creemos que el caso, debe ser investigado adecuadamente y por las instancias correspondientes y ser tenida en cuenta su situación. Ella se verá obligada a abandonar la casa de su madre ante la situación que tiene con la enfermedad del hermano, como tuvo que hacerlo anteriormente y vivir en la calle o como hizo, buscar alguna otra vivienda que esté cerrada e introducirse.


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