domingo, 3 de octubre de 2010

Marcha por la Ciudad de la Habana en el día de la Merced

por Héctor Julio Cedeño Negrín

Periodista Independiente

Prensa Independiente de Cuba

 

28 de septiembre de 2010

 

 

En una jornada gloriosa, marcharon Las Damas de Blanco por las calles del centro de la Habana, vitoreadas por el pueblo de la ciudad y recibiendo frases de apoyo, de aliento y de admiración de los ciudadanos. En una demostración fehaciente, de que eso de las turbas del ‘pueblo enardecido’, era rigurosamente preparado por los esbirros de la Policía Política, de la dictadura castrista.

 

Las palabras de los espectadores y transeúntes, aunque susurradas, por el miedo del pueblo a los tiranos, eran; Dios las bendiga, estamos con ustedes, las queremos mucho, sigan adelante, que valientes son, etc. Hasta los niños las conocen “¡Ahí vienen Las Damas de Blanco!” decían, otros llamaban a sus familiares desde las puertas de sus casas, a presenciar el bello espectáculo de su paso. Los choferes, paraban los ómnibus y otros vehículos para dejarlas pasar y los pasajeros se agolpaban en las ventanillas. Los segurosos nerviosos.

 

Así, también, fue el periplo por las calles de la Habana Vieja, Reina, Monte, Ejido, Merced y Cuba, las recibieron con admiración, el espectáculo de ver sesenta Damas de Blanco, impecables, con sus mariposas y sus gladiolos. Así irrumpieron en la Iglesia de las calles Cuba y Merced, en el día en que se celebra la fiesta de la Virgen de la Merced, también llamada Obatalá, por el sincretismo de la africanía y patrona de los que sufren prisión.

 

Al final de la misa, los segurosos habían organizado un grupo de gritones de la respuesta rápida, en la puerta de la Parroquia que da a la calle Merced para cuando salieran las Damas de Blanco, pero desde adentro de la Iglesia tronaron los gritos de ¡Libertad para los Presos políticos! Secundados por toda la congregación religiosa, la mayor asistencia que he presenciado, en los últimos años entre los devotos de la Merced. Se escucharon además, los gritos de  ¡Zapata Vive! Los feligreses se sumaron en su mayoría, tal vez se sintieron protegidos dentro del Templo  y por ello, clamaron al unísono por los cautivos, durante más de quince minutos se oyeron.

 

Al salir las Damas la Brigada de Respuesta se había eclipsado y sus integrantes disueltos, solo un golondrino solitario gritó ¡Viva Fidel! Sin coro y las damas se fueron a ver a la Virgen en su Altar, los esbirros trataron de dificultarles el paso, pero en vano. A la retirada las siguieron hasta la casa de Laura, pero la victoria del Día de la Merced, fue estrepitosa, memorable una vez más.

 

¡QUE VIVAN, LAS VICTORIOSAS DAMAS DE BLANCO! 
 

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