lunes, 6 de septiembre de 2010

La estrategia, de un experto tirano

por Héctor Julio Cedeño Negrín

Periodista Independiente

Prensa Independiente de Cuba

 

2 de septiembre del 2010

 

Ciudad de la Habana, La Habana Vieja.  Aunque cualquier anticastrista interrogado sobre la inteligencia de Fidel Castro, generalmente la pone en dudas y ese también en mi caso, tendríamos que reconocer al menos, que el viejo tirano es un perfecto estratega de la tiranía. Porque resulta incuestionable que si no lo fuera, su dictadura no habría durado tanto tiempo e incluso, mucho más tiempo que la de cualquier otro tirano conocido, del que tenga memoria la historia de la humanidad.

 

No sabría si otorgarle ese “mérito”, a su personalidad o si habría que reconocerle esa genialidad al propio Satanás, por ser este señor un engendro del mismo Lucifer. Lo cierto es que está ahí, medio muerto o resucitado como el mismo ha dicho, pero aun vigente a pesar de la incredulidad de los seres vivientes de la tierra.

 

Contaba Don Rafael Díaz-Balart y Gutiérrez, quien fuera cuñado del sátrapa, que al visitar ambos a Fulgencio Batista en el año de 1950 y en su finca, Kuquine. Este le indicó al ex-Presidente, que en su biblioteca faltaba un importante libro, “La Técnica del Golpe de Estado”.  Sin lugar a dudas, Batista, hubiera podido escribir un capítulo importante sobre ese tema, para enriquecer el mencionado texto del  italiano Curzio Malaparte (Kurt Erich Suckert), pero indiscutiblemente Fidel Castro pudiera escribir, digo yo, si aun no lo ha escrito secretamente, un enjundioso tratado sobre la “Estrategia Para Mantener, una Larga y Tediosa Tiranía”. Sin temor de equivocarme, puedo asegurar que el sátrapa desvencijado, es hoy por hoy, la máxima autoridad en el tema a nivel internacional. Sus conocimientos son tan bastos y enriquecedores sobre la materia, que debieran ser adicionados a la más moderna Enciclopedia Mundial. Por ejemplo a Wikipedia.

 

De publicarlo en la Internet, le ahorraría, tiempo, viajes, combustible y compromisos políticos, a sus más dilectos consultantes de las satrapías aprendientes, como son por ejemplo, la del semi-analfabeto Chávez o la del súper analfabeto Evo, el de las hormonas de pollo (no está muy claro que sepan leer, pero es posible que hayan podido aprender a oír, aunque de seguro, tampoco saben al dedillo, escuchar).

 

Pero ahora los cubanos debemos estar preparados para un nuevo escenario. Como dicen, Cuba es el país de la ciguaraya y aquí ocurren las cosas más inverosímiles del mundo. No se sorprenda nadie, si muy pronto se anunciara, que por una grave e insospechada enfermedad, Raúl, delega todas sus funciones “provisional y excepcionalmente”, en Fidel, eso al menos, hasta que este vuelva a morir, más definitivamente. Nunca lo hubiera creído y si lo aposté, perdí el envite, como dije en días pasados, Raúl es el simple y llanamente, el cubre francos de la tiranía castrista. Ni siquiera el tirano, de relevo, de recambio o de repuesto, es meramente, el quita y pon de la guardia.

 

De hecho, ya de Raúl, ni se oye hablar en estos días, Fidel está, de mañana, de tarde y de noche, como siempre antes. Ya volvieron a interrumpir la programación de la televisión y los periódicos han vuelto a centrarse casi exclusivamente en el, como en los cuarenta y tantos años anteriores y hasta hoy, hay algunos que le añoraban, descalificando terminantemente a su pariente carnal, pero no se sabe muy bien, cual es el peor de los dos más malos, si el hermano del uno o el hermano del otro. 

 

En conclusión, que con cualquiera de los dos conductores, el rumbo de Cuba continúa invariante, directamente hacia el más negro de los abismos, algo así como el mismísimo infierno. De allí ciertamente, vinieron ellos. ¡Dios nos libre de ese mal, tan peor!


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