jueves, 16 de septiembre de 2010

Fidel Castro, en busca de misericordia

por Héctor Julio Cedeño Negrín

Periodista Independiente

Prensa Independiente de Cuba

 

14 de septiembre del 2010

 

Ciudad de la Habana.  El viejo dictador, cansado, hastiado y agobiado, comienza a analizar lo que será, ya no de su vida que la siente efímera, sino de su muerte, tan cercana, que ya le rosa con sus huesudas manos frías, las espaldas, intentando atraparlo. Aquel eslogan copiado de Adolf Hitler en ‘Mein Kampf’, de que la historia me absolverá, ya sabe que no se cumplirá. El conoce que será denigrado por su propio pueblo, que este le mira con desprecio. Por eso está intentando a toda costa que le perdonen.

 

Esperen por tanto, que trate de decir más y de recomponer la historia a su manera, reconociendo tímidamente algunas atrocidades cometidas, pero de inmediato tratando de minimizar sus culpas y matizando sus palabras y en el tira y encoje no conseguirá convencer a nadie, claro está, pero seguirá intentándolo cada vez. El, que a fin de cuentas si cree en el infierno, aunque lo niegue en público y haya pactado en secreto con el demonio, ahora se quiere salvar. Pero teme que algo le caiga desde arriba, tan grande y pesado que lo destripe.

 

El sátrapa se siente entre la espada y la pared y la posibilidad de ser defenestrado, crece día por día,  ahora pretende lavar sus culpas, cargárselas tal vez a otros, tratando de que no se le haga, demasiado tarde. El día en que compareció en la escalinata de la Universidad de la Habana, realizaron un extraordinario despliegue para su seguridad. A muchas cuadras de distancia desviaban a la gente y a los vehículos,  como si temieran hoy, algo que antes no les preocupaba tanto.

 

Se cuidan de ellos mismos y temen los unos a los otros, porque han perdido el control absoluto dentro de sus propias filas. Su gigantesca guardia personal, que es casi un ejército, se siente nerviosa y preocupada. Un amigo mío, tuvo que bajar caminando hasta el Malecón, por la calle 23, a una distancia increíble del lugar del acto, para dirigirse a Centro Habana, porque todas las calles cercanas, estaban cerradas. ¡Que miedo sienten!

 

Los que toman como un reconocimiento sorprendente sus disquisiciones de que el sistema cubano no funciona, ni siquiera en Cuba, les diré que es algo bastante viejo y varias veces ya él lo había examinado, con diferentes palabras. Por ejemplo cuando exclamó hace unos cuantos años ¡Ahora sí vamos a construir el socialismo! Porque todo lo hecho anteriormente, no valía la pena ó cuando dijo que la corrupción podía lograr destruir la revolución. El sabe desde hace mucho tiempo, que el socialismo no funciona, porque como dijo el economista ruso, Alexander Yakovlev “No es compatible con la naturaleza humana” y tampoco hizo nada para tratar de hacerlo funcionar. A él lo único que le interesó siempre, fue el poder y nada más, solo que está en peligro de perderlo todo en este momento, antes de acabar de morir, ahora a sus espaldas coloca a un nieto, más confiable que un escolta ajeno a la familia.

 

El tampoco resucitó de su momificado encierro para eclipsar a su hermano, como algunos piensan, lo que él si sabe, absolutamente, es que Raúl no puede mantener el poder por sí solo y si no logra salir a tiempo, lo hubieran derribado, créanlo o no, estuvo a punto, pero aun lo están ambos. Ellos tienen más miedo que dinero y son millionarísimos.

 

Pero lo que yo creo es que para conseguir el perdón de Dios, tendrá que ir de rodillas clamando al cielo desde el ‘Punto Cero’ hasta el Rincón, pidiéndole a San Lázaro que interceda por él y Luego seguir de rodillas hasta El Cobre, en Santiago de Cuba, rogándole a la Virgen de la Caridad a la que traicionó y detrás de el, Raúl y el resto del séquito. Puede ser que Dios los perdone pero quien yo dudo que los vaya a perdonar, es el pueblo de Cuba. Ellos lo saben.


Imprimir Pagina Sphere: Related Content

No hay comentarios.: