lunes, 16 de agosto de 2010

La política de la olla de presión

 
por Jorge E. Hernández

Vicepresidente de la Junta Directiva para los Derechos Humanos

Fundación Elena Mederos de Cuba

Centro de Información y Documentación – Opiniones

 

10 de agosto del 2010

 

Foto: Jorge E. Hernández
 
 
Un hombre como yo; de una edad madura, con años en la Oposición y avezado en las distintas acciones y condiciones que han marcado a nuestro País a lo largo de estos 51 años, necesariamente se forma su opinión acerca de los acontecimientos que van sucediendo, muchas veces más rápido que lo que nuestro pensamiento puede analizar. Nuestra lucha por una verdadera Libertad Y Democracia, ha implicado el sacrificio de muchos y buenos cubanos; unos su libertad personal y otros hasta su vida.

 

Pienso que las gestiones realizadas por la Iglesia Católica con la participación del Gobierno Español, con relación a la libertad de los presos políticos, es un gran gesto y he contemplado con satisfacción y alegría lo logrado, hasta el momento.

 

Pero me pregunto, basado en la experiencia que hemos vivido durante 51 años, ¿Es este un gesto de buena voluntad o es una maniobra política del Gobierno de la Habana, para lograr sus propósitos?

 

Creo y es mi punto de vista, que esto ya lo hemos vivido mucho tiempo todos los cubanos y es muy simple de ver, cada vez que el País cae en una crisis político-económica, y estos dictadores ven en peligro su posición o falsa imagen, aplican lo que nosotros llamamos: La política de la olla de presión. Cuando están a punto de explotar, quitan la válvula de una u otra manera, liberan la presión y evitan la explosión.  Hoy es la “liberación” de nuestros hermanos, mañana no sabemos, pero digo como dijo nuestro Señor: no solo de pan vive el hombre.

 

Porque digo; y sin temor a equivocarme, que esta generación de cubanos si quiere un CAMBIO, que no se trata solamente de: libertad para los presos políticos; sino, de porque luchan esos presos, de nuestra libertad, y nuestros  derechos y que podamos escoger nuestro camino y no el que nos han impuesto.

 

Creo firmemente; que es el momento, de exigir al Gobierno que demuestre, si esto es un gesto de buena voluntad o una maniobra política, no debemos cejar en nuestro empeño, debemos seguir luchando pacíficamente ,porque en Cuba:

 

Se respeten los derechos humanos.

Se reconozcan a las organizaciones de la sociedad civil.

Se ratifique los pactos.

 

Debemos seguir luchando por lo que creo justo: “Por la libertad de 11 millones de cubanos que aun estamos sin libertad y sin derechos”. ¡Dios bendiga al Pueblo de Cuba!


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