por Luis M. Peñalver Lufriu
1er Vicepresidente de la Fundación “Elena Mederos” de Cuba (F E M C)
26 de Junio del 2010
Realmente resulta penoso para mí traer a colación este tema, pero en estos últimos días, ciertas opiniones vertidas por diferentes Hermanos de la Oposición a favor y en contra de determinado asunto; me ha hecho pensar detenidamente en otro, no menos preocupante e importante para nosotros los Opositores este es:
El respeto entre los opositores y su imagen ante el pueblo
Es terrible la falta de entendimiento, las estupideces, la ignorancia política, la insensatez, la falta de visión política futurista y por sobre todas las cosas; la falta de respeto, que ciertos hermanos han demostrado en estos últimos días. Entre ellos y para con ellos, entre sus respectivas Organizaciones y para con nuestro Pueblo y nuestra Patria; que ellos dicen defender. Burdos criterios se esgrimen.
Todos hablan de Democracia y de Estado de Derecho, y sin embargo olvidan el derecho sagrado de la Libertad de Expresión, el respeto que merece el contrario a decir sus opiniones, a fundamentarlas y nuestro deber de escucharlo y de Respetarlo aunque sus ideas u opiniones no coincidan con las nuestras.
Es inadmisible que después de tantos años, en que el Gobierno de los Castro ha fragmentado, dividido, minimizado e interferido en las actividades de las diferentes Organizaciones de la Sociedad Civil, hermanos de lucha se dejen inducir a crear situaciones como las que estamos viendo.
El Pueblo Cubano ansía y necesita que se les muestre el camino hacia la Democracia; pero no por cualquiera, no por líderes endiosados, intransigentes e inconsecuentes; cuya imagen se deteriora por sus mismas acciones y a la vez dañan a sus respectivas Organizaciones y a la Oposición en general.
Nuestro pueblo desea que lleguen las transformaciones Políticas, Económicas y Sociales reconocen ya; que se ha seguido un camino equivocado, está hastiado de atropellos, maltratos, humillaciones, exclusión, miserias y necesidades, falacias, falsas promesas y mentiras, corrupción y endiosamientos, colman hasta el borde, la copa de su paciencia.
Nuestro pueblo está dispuesto a asumir el reto que el mundo actual les impone, pero todo esto no es válido, si los hombres y mujeres que hemos tomado la senda de la lucha por la Libertad y la Democracia, no pensamos, sentimos y luchamos como pueblo.
Mientras nuestros corazones y nuestras conciencias no alberguen y actúen conforme a estos tres elementos:
El Pueblo no seguirá a El Pueblo.
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