domingo, 20 de junio de 2010

Incólumes las Damas de Blanco por los Presos Políticos

por Héctor Julio Cedeño Negrín

Periodista Independiente de Cuba

 

14 de Junio del 2010

 

Damas de Blanco en la Parroquia de Santa Rita de Casia, Avenida 5ta  y calle 26, Miramar

 

 

Este domingo 13 de junio, en la Parroquia de Santa Rita de Casia transcurrió sin novedad, solo con el conocimiento de la  liberación del Prisionero de Conciencia, Ariel Sigler Amaya, con la salud seriamente quebrantada y el traslado hacia lugares más cercanos, a su residencia original, de otros seis prisioneros de la causa de los setenta y cinco. Además la liberación de José Díaz Silva, opositor encarcelado hace un año y liberado sin hacerle juicio, aunque la petición fiscal era de un año de reclusión.

 

Me comentaba un amigo, que en marzo de 2003, en solo cuarenta y ocho horas, allanaron sus moradas, apresaron y recluyeron en las mazmorras de la dictadura castrista, a setenta y cinco opositores, pero ahora para liberal a uno solo de ellos, gravemente enfermo por demás, demoraron más  de un mes. Si demoran una cantidad de tiempo similar, para liberar a todos y cada uno de los que permanecen en prisión, tardarían cincuenta y dos meses ó sea que habría que esperar cuatro años y cuatro meses para terminar, la liberación de la totalidad, cuando  ya debieran ser puestos, en libertad inmediata.

 

Pero peor para los dictadores, porque todo ese tiempo gravará en contra de su dictadura, que en esa fecha ya habrá concluido y la patria estará florecida.

 

Asistieron treinta y cinco mujeres, según mi cuenta, tan bellas como siempre,  todas, admiradas, queridas, antológicas, hacedoras de historias y de sueños. Hoy son tan admiradas por todos que todos quieren tener para sí, a las Damas de Blanco, tan codiciadas. Para mi tan obsesionado con las mujeres, no quisiera perderme un minuto lejos de ellas. Perdí el domingo pasado, por una gripe inoportuna y solo la tos impertinente, me hizo desistir de estar a su lado. Paréceme que perdí un día de gozo, junto a Dios y a las Damas de Cuba, están tan cerca del cielo que siento que puedo perder el paraíso, yo pecador, si me alejo de esas maravillosas mujeres. 

 

Incluso desde el exilio se las disputan, pero no importa de qué organizaciones son las más ó que organización aporta más Damas, debemos alentarlas todos y ayudarlas a crecer ¿porque no incitamos a las demás? Para que se integren y  pasen de cien, todas sin colores de organizaciones, solo con el blanco de la pureza de nuestras féminas inmaculadas, todas, Damas de Blanco. ¿Porqué no, mil?


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