martes, 29 de junio de 2010

El gobierno me está asesinando

Testimonio por Roby González Torres

Periodista Independiente y miembro de la Sociedad Civil

 

23 de junio de 2010

 

La Habana.  Ya son muchos los años que soy víctima de persecución y acoso por parte del gobierno cubano, ya ha pasado un año desde que fui visado por el generoso gobierno Norteamericano a través del programa de refugiados que ofrece a quienes sufrimos de las violaciones a los Derechos Humanos por parte del totalitarismo y sus lacayos, 11 meses desde que fui separado arbitrariamente de mi familia por la Oficina de Inmigración y Extranjería Cubana y el Departamento de Seguridad del Estado (DSE) al negarme el Permiso de Salida Definitivo del País como método de chantaje, división y tortura.

 

Soy un prisionero político, como los que se encuentran injustamente en las cárceles, solo me diferencia, que las alambradas que limitan mi perímetro son más amplias y mi movimiento, pues no lo puedo llamar libertad, es un poquito más dilatado,  pero me están matando de igual manera, ya comienzo a presentar síntomas que afectan mi salud y atentan contra mi vida, llevo una semana con la presión arterial alta, oscilando entre 90 y 100 la mínima y no se controla, y los nervios desestabilizados, todo gracias al fuerte estrés que me provoca el “buen” régimen con su mano derecha, los verdugos del DSE, solamente por exigir de forma pacífica que este cumpla fielmente los 30 artículos establecidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

 

Acuso directamente al gobierno de lo que me está sucediendo y lo que me suceda en el futuro, pues no me siento bien, ni anímicamente, ni de salud.  Lo que está haciendo, no solamente conmigo, sino con todos los que disentimos de la política oficial,  es un genocidio, ya que estamos sometidos a condiciones de existencia que constituyen una amenaza de exterminio para nosotros, produciendo este la matanza (Orlando Zapata Tamayo, Pedro Luis Boitel, etc.) y lesionando gravemente la integridad física o mental, que es lo que está acaeciendo a muchos y en particular a mí,  me preocupa mi vida.
 
Pido desesperadamente intervención y ayuda a la Comunidad Internacional, a las organizaciones de Derechos Humanos, a la Iglesia y al Papa, en fin, a toda persona de buena voluntad, para que los cubanos no seamos privados más de los derechos y libertades que son los de todos los seres humanos, sin distinción, y que tanto necesitamos.  Paz, amor y libertad.  Que Dios nos salve.

Sección Oeste de Inmigración y Extranjería en Ciudad Habana. (Este miércoles)

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