domingo, 9 de mayo de 2010

¿Quién está interesado en cerrar radio y TV Martí?

por Héctor Julio Cedeño Negrín

Periodista Independiente de Cuba

 

5 de mayo de 2010

 

La campaña para cerrar Radio y TV Martí, como objetivo final y por etapas, parece más un pacto secreto firmado entre algún individuo o  sector del Congreso de los Estados Unidos, para con la dictadura Castro-comunista, que una idea, verdaderamente lógica, sensata y analítica. Algo muy similar, al pacto firmado, entre Iósiv  Stalin y Adolf Hitler.

 

Parece ser que en ese país, existen innegables simpatizantes de la dictadura Castrista, que prefieren a toda costa, su triunfo y beneficio. Porque no se sabe de dónde, pueden haber obtenido esos datos, sobre la falta de audiencia y el desinterés de la población cubana, por esas emisoras. De hecho, en algunos lugares de Cuba, las trasmisoras son la única alternativa posible, para conocer las noticias que son silenciadas por el gobierno despótico, de la Habana. Realmente esos informes, totalmente falsos e infundados, tienen el sello de suministrado, por la propia tiranía o por sus analistas políticos infiltrados en los Estados Unidos.

 

Mire si el pueblo cubano siente desinterés por esas transmisiones, que la dictadura gasta millones de dólares, para interferirlas y silenciarlas durante todo el día y la noche (incluso deja de comprar alimentos para la población y los gasta en equipos para la interferencia). Si le suspende el ruido y la obstrucción durante un solo minuto, toda la población se sitúa a escuchar y a verlas. De hecho cuando truena y  llueve con fuerza, sobre la Ciudad, ellos tratan de preservar sus antenas y las desconectan. Durante ese tiempo  aprovechamos para sortear el escollo y oírlas sin mucho ruido.  Eso sucede igualmente, en época de ciclones, en la que desmontan sus antenas.

 

Otra política que siguen los gobernantes cubanos, es la de no importar receptores de onda corta, desde hace años, ni de permitir las antenas parabólicas (ni siquiera las caseras, fabricadas de un modo artesanal, bajo pena, de grandes multas y el decomiso de los aparatos) y en la onda media, transmiten por las frecuencias de Radio Martí, con potentes emisoras, como Radio Rebelde, que la tapan casi por completo. Y si no, que le pregunten a José Cepeda, el director de la programación en español, de la Radio Netherlands, que al tratar de entregar, quinientos radios receptores de onda corta, a los radioyentes cubanos participantes en un concurso, recibió tremebundos insultos, proferidos por el gobierno cubano, que hasta le tildo, de hacerle el juego a la CIA y al gobierno de George Bush.

 

La gente se la pasa, tratando de recuperar los antiguos radios rusos, para la recepción de la onda corta. En tiempos pasados, en los que existían muchos equipos de este tipo, se estableció la directiva de que los  mecánicos debían alterar, subrepticiamente, los dispositivos, para dificultar la recepción de esa onda.

 

Lo que si deben hacer, esos que se oponen a la Radio y la Televisión Martí, es gastar esa energía que despilfarran en denigrarlas, tratando de mejorar humana y tecnológicamente, su efectividad  para  que puedan burlar la interferencia que impone la dictadura, así como utilizar las transmisiones digitales que son más difícil de entorpecer y que se nos pudieran facilitar equipos para su recepción, ahora que se han levantado muchas de las restricciones para la exportación de dispositivos electrónicos.

 

Los que vivimos, en la Ciudad de la Habana, tenemos muchas más facilidades, porque abundan las antenas satelitales encubiertas y toda una extensa red, de cables clandestinos en todos los barrios. Que a los gobernantes les resulta imposible de exterminar, a pesar de las constantes redadas que realizan para desaparecerlas. Pero los que viven en el interior de la isla, no cuentan ni con esas precarias facilidades, allí se necesitan más imperativamente esos equipos, porque existen pocas alternativas y mucho mayor control por parte de la satrapía reinante y abundan con más frecuencia los chivatos y delatores.

 

Pienso que sería bueno, que la radio y la TV Martí contaran por ejemplo, con estaciones repetidoras, en alguna zona del Caribe, como las ha tenido la Voz de América y las tiene Radio Netherlands y estaría bien que se mejorara la programación de las mismas. Siguiendo siempre un criterio transparente, efectivo e inteligente. Pueden suplirse las necesidades del pueblo de Cuba, en materia de información, que es en definitiva la razón de ser de las trasmisoras. Allí existen personas capaces, que pueden encontrar una solución adecuada para el caso.

 

En cuanto a la supuesta mejoría de la programación televisiva cubana y su pretendida competitividad, radica, en que están pasando muchos programas y seriales norteamericanos, pero con la diferencia de que diversas  emisiones televisivas de las que ahora vemos, fueron estrenadas precisamente, en la época en que John Kerry era pequeño o estaba por nacer. En la Ciudad de la Habana, los canales de la televisión cubana, no compiten ni remotamente, con los canales que aquí son vistos clandestinamente, el 23, el 51, el 41, etc., etc. (quienes poseen la antena, como le llaman, no se enteran ni de los programas que pasa la TV cubana, ni siquiera de los noticieros) y mucho menos competirían con TV Martí, un canal mucho más cubano. Lo demás es puro cuento, en 15 páginas.

 

Sin lugar a dudas las emisoras que transmiten desde la Florida, son un freno a la represión y los desmanes de la dictadura contra el pueblo cubano. No conocen los que tratan de clausurarlas, la influencia positiva, que tienen en toda la población. Incluso son temidas por los esbirros de la Seguridad del Estado, sus chivatos y sirvientes, cuando son denunciados con sus nombres propios o por sus apodos o alias, como violadores a los derechos de los ciudadanos. Esa es una forma adecuada, de luchar contra la impunidad y desenmascarar a la dictadura y sus transgresiones.

 

Las tremendas golpizas propinadas, a las Damas de Blanco o la huelga de hambre hasta la muerte, seguida por Orlando Zapata Tamayo, fueron conocidas en todo el país, a través de esas emisoras y los ulteriores acontecimientos fueron informados desde allí a toda nuestra nación. El entierro del opositor martirizado, la toma de su natal Banes por las hordas de la tiranía y los pronunciamientos de su Madre, esclareciendo las manipulaciones de las que fue objeto, por parte de los gobernantes cubanos, de sus grabaciones clandestinas y sus mentiras.

 

La fusión de Radio Martí con la Voz de América, restará efectividad a la información,  que se enfoca especialmente para Cuba, diluyéndola en el amplio espectro de la transmisión a toda la región latinoamericana, pero incluso, no logrará evitar ser entorpecida por los operadores cubanos, que en la actualidad, interfieren las transmisiones nocturnas, emitidas desde Washington, incluido el programa ‘A Fondo’, de reciente creación, sincronizado con Radio Martí.

 

Actualmente son varias las frecuencias que deben interferir, los creadores del ‘ruido dictatorial totalitario’ y ensordecedor, que emiten para dificultar la audición, pero siempre por alguna de ellas, se puede escuchar con cierta claridad la emisora. Si son numerosas las transmisiones en paralelo, tendrán mayor efectividad. Recuerdo como en años pasados, Radio Martí llegó a utilizar, múltiples bandas y frecuencias paralelas, ademán de las que manejaban otras emisoras anticastristas, que los obligaba incluso, a dejar algunas frecuencias, sin interferir.

 

Ahora existe a la par, Radio República y veo que más que un competidor, es algo efectivo, por la diversidad de los puntos de vista y la información variada sobre Cuba. Esto aumenta además las franjas que deben interferir. Recuerdo que antes existía ‘Radio Camilo Cienfuegos’ la Voz del Cid y la ‘Voz de la Fundación, Cubano Americana’. Lo apreciable es que las emisoras sean veraces, otras emisoras de onda media también son escuchadas y algunas, además, saboteadas.

 

Para mí, que desde niño me aficione a la onda corta, me parece absurdo eliminar alguna emisora, aunque sé que el costo de las transmisiones y de operación de la misma, graba sobre el presupuesto del Estado. Pero eso sí, los regímenes totalitarios no descuidan ni un minuto esa facilidad de la propaganda radial y en eso se gasta millones. En ese sentido la dictadura castrista utiliza infinidad de emisoras y de frecuencias y bandas, transmitiendo propaganda, en una verdadera ofensiva mediática y a toda hora. Son capaces de lavarle el cerebro, incluso, a los norteamericanos, más célebres.

 

AÑO FINAL DE LA DICTADURA CASTRISTA. LA PRENSA QUE NO TEME LA CENSURA, DE LA DICTADURA. ¡PRESENTE!


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