lunes, 24 de mayo de 2010

Cuba rectifica sus planes agrícolas después de medio siglo

por Richard Roselló

Periodista Independiente

 

20 de Mayo del 2010

 

La tierra es para quien la produce, dice el refranero popular. Y  eso es lo que ha estado esperando el campesino cubano, del gobierno de la Habana, durante medio siglo. Una respuesta, un cambio que otorgue la tierra a los productores y éstos, aporten el beneficio. Ahora el gobierno de Cuba intentara eliminar los mecanismos absurdos de comercialización, prohibiciones, burocracia y deudas de pago que ellos mismos han crearon. ¡Es para taparse los oídos!

 

El rotativo Granma destaca en un titular del pasado 17 de mayo durante la clausura de X Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) celebrada en La Habana recientemente que “La misión uno del campesinado (cubano): producir para el pueblo”.

 

¿No es acaso una ironía? ¿Qué ha hecho el gobierno de Cuba contra el campesino durante los últimos 50 años?

 

Con la llegada de la revolución, fue implantada desde de 1959 un modelo de gestión agrícola de propiedad. En adelante pensaron que todo sería diferente. Ley de Reforma Agraria creada y firmada por Fidel Castro, autorizaba la apropiación de tierras usurpadas a sus antiguos dueños para hacerlas entregar a los campesinos explotados por el latifundio capitalista. Pero, se equivocaron.

 

El campesinado no se le entregó la tierra para producir lo que ellos querían. Sino fue obligado a integrar el sector de Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) y las Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA) patrocinadas por el Estado y bajo la voz del Estado. Los que se apartaron de las nuevas reformas, dejaron de  obtener iguales privilegios.

 

Fertilizantes, combustible, equipos pesados, técnicos agrícolas, universidades e ingenieros. O sea un grandísimo capital se puso a disposición de las cooperativas.

 

Sin embargo, informes oficiales publicados por Granma semanas atrás, indican el fracaso que habían logrado alcanzar ambas entidades en más de cuarenta años de creada. Todo lo contrario al campesino independiente que, además, de sobrevivir pudo levantarse por sobre su propia voluntad.

 

De nada sirvió aquel arsenal de recursos que con el tiempo fue dilapidándose en unión de una deficiente conducción. Una invasión de errores y horrores dejaron verse. La economía agrícola se centralizó a manos del Estado, disponiendo de los recursos, tecnologías y dinero que producía el campesino en cooperativas. El gobierno fue incapaz e ineficaz para administrar los medios que disponía y producir alimentos para su pueblo. Cada vez se plegaba a las importaciones de productos y sometía al campesinado a la total indiferencia.

 

Una falta de mercados libres campesinos (independientes) prohibidos durante años por Fidel Castro dejan de mostrar productos de mayor calidad y competitividad.

 

Las cooperativas pasaron a ser víctimas de iniciativas y prohibiciones para explotar la tierra con toda libertad; comercializar los productos,  aumentar la producción de alimentos, carne, leche y sus derivados. El modo de centralizar sus producciones agrícolas con bajos salarios, atrasos de pagos, endeudamientos y falta de estimulación devino en descontento total. Los derroches de recursos, de transporte, aseguramiento agrícola, fertilizantes y una pésima planificación en la producción causan un bajo rendimiento agrícola cuyas carencias alimenticias son sufridas por el pueblo. El Estado con su oportunidad de financiamiento exterior, no supo aprovechar su propio sistema de gestión de la economía y deja de recibir sus recursos del área socialista.

 

Ahora, a cincuenta años de no haber aprendido mucho, o casi nada, el gobierno está obligado a “estudiar los fenómenos negativos de la economía internacional y su impacto en la nuestra”, resume Granma. Pero uno se cuestiona ¿Por qué ir tan lejos si las soluciones y sus problemas están en las propias narices?

Para facilitar un mejor producto a las tarimas, agilizar y garantizar la adecuada transportación, correcto almacenamiento, calidad del producto, precios asequibles y buena comercialización que van a los consumidores, solo se necesita libertad de los mercados, libertad en los productores y libertad en quienes dirigen.

 

Esperemos que esa red de organismos creados por el Estado actúe con eficiencia y la calidad reclamada. De lo contrario. ¿Para que servirán esos Ministerios del Azúcar, Comercio Interior, Salud Publica, Finanzas y Precios, ANAP y los Consejos de la Administración? ¿Van a controlar el trabajo de los mercados estatales y de oferta y demanda?

 

Cuba pretende hoy incrementar diversos reglones que sustituyen las importaciones (arroz, frijoles, maíz, leche, café) así como desarrollar la base de alimentación animal.

 

¡Es hora ya! Los cubanos hacen cuarenta años no saben lo que es el sabor de la carne de baca, adquirir por menos precio la de puerco, bovinos, pollo; tener acceso a leche, la mantequilla, el queso de calidad, el yogur y un largo etcétera de faltantes de vergüenza que no vemos en los mercados.

 

Una razón histórica es que nada de ello tiene que ver con el bloqueo imperialista sino con las escasas mentalidades que dirigen el país.


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