lunes, 19 de abril de 2010

Para los que aun piensan que en Cuba no se dan golpes

por Yuniet Reina Hernández

Periodista Independiente

 

13 de Abril del 2010

 

La Habana. Los sucesos del pasado 17 de marzo conmovieron al mundo, cuando un grupo de mujeres pertenecientes a las Damas de Blanco, fueron ofendidas verbalmente, amenazadas arrastradas y golpeadas por las autoridades de su propio país, solo por el hecho de pedir pacíficamente por la libertad de sus familiares presos, en cárceles castristas.

 

Los medios de difusión masiva, todos secuestrados por el régimen, se ocupan de no dar a conocer estas aberraciones y tergiversan los sucesos. Gran parte del pueblo, antes analfabetos y ahora ignorante, por la falta de información que posee, cree en la mentira que tantas veces le repiten. No tienen forma de conocer cuál es la verdad, ven a los defensores de los derechos humanos como sus enemigos, no son capaces de pensar con sus propios cerebros porque el dictador los acostumbro a que solo el sabia pensar, esas son algunas de las razones por las que no pueden y no saben conocer de qué lado está la razón. No creen que estas valientes féminas, padecen aun de las lesiones ocasionadas y que conjuntamente con ellas los periodistas independientes fueron provocados, esperando sus reacciones y aprovecharon la oportunidad para golpearlos y patearlos también.

 

Este es el caso de Armando Rodríguez Lamas, quien después de ser arrastrado por miembros de la policía política o Seguridad del Estado, fue montado por las fuerzas en uno de los carros que usan, con cristales oscuros y chapas particulares, para conducirlo, después de golpeado en la cara, el hombro, la espalda y la columna vertebral, de lo cual padece aun, hacia un calabozo de una estación de policía que nadie sabía cuál era.

 

“Me dieron muchos golpes, pero el peor fue el de la columna, donde me sentí algo caliente  que subió y  por un momento pensé que no volvería a caminar” planteo Rodríguez y continuo… “A pesar de todo fui sometido a un interrogatorio, por parte de un oficial del Departamento de la Seguridad del Estado (DSE) nombrado Mario, este duro varias horas a intervalos. El oficial me aseguro que yo trabajaba con Santiago Álvarez Fernández Magriña, a quien ellos tildan de terrorista y yo ni siquiera tengo el gusto de conocer. Una vez más fabricaron mentiras que no pueden probar, sin embargo no supieron decirme cuál de ellos se robo mi cámara fotográfica”…concluyo Lamas.

 

A pesar de los días transcurridos aun faltan por ver imágenes, donde se pueden apreciar algunas de las lesiones del periodista, con las que el pueblo se tiene que ir desengañando.   




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