domingo, 4 de abril de 2010

Desde la Prisión 1580

escrito el 2 de Octubre del 2009

 

por Joel Lázaro Carbonell Guilar

Presidente de la Organización de Derechos Humanos Cubanos Libres

Privado de su libertad injustamente en la Prisión 1580

Defensor de los derechos humanos y preso injustamente.

 

30 de Marzo del 2010

 

En el día de hoy, siendo las 8:30 am, se presenta en la compañía, el reeducador de la misma, indicándole a los presos que a las 9:30 am, se presentara una Comisión de Enfermeras para realizar pruebas con referencia a la tuberculosis, que todos debían estar bien vestidos y que era obligatorio realizarse dicha prueba.

 

Varios presos que vinieron de traslado de la prisión del Combinado del Este, señalaron que le habían realizado esta prueba en la prisión anterior, y el reeducador (1er Teniente Osorio) les indico que eso no importaba, que tenían que hacérsela de nuevo.

 

A las 9:15 am, llega la avisada comisión y comienzan a llamar por nombres del listado por orden alfabético. Después de llamar a varios presos, llaman a uno (que le dicen “El Loco”) que se niega a realizarse la prueba. El reeducador entra a la compañía y le dice que salga que es obligado, y el recluso salió. Me llaman a mí, y me niego a realizarme la dudosa prueba. Entra el reeducador y me dice que salga para que se lo diga a sus superiores. Cuando salgo, me indica uno que portaba los grados de Capitán que tenía que hacerme la prueba. Le repito a este mi respuesta negativa, otro guardia me expresa que yo no me mando y que tenía que hacerme la dichosa prueba, y le exprese...“¡Ustedes están equivocados, en mi cuerpo mando yo, además, suficiente tengo con cumplir una injusta condena” … Otro guardia no me deja terminar y expresa muy molesto ¡no hables más! ¡Estos son unos malagradecidos!, ¡Tu veras ahora como se va a realizar la prueba! Dice amenazante este ultimo y se retira momentáneamente.

 

El reeducador de la compañía de la 5 me dice que no busque problemas y que me haga la prueba. Y le expongo a este, “¡Tengo conocimiento de lo que pueden hacer ustedes!, ¡como tampoco pongo en duda de que tienen la fuerza!, pero esto no quiere decir de que me deje utilizar de conejillo de indias y no haga valer mi derecho de que me quieran obligar a realizarme algo en contra de mi voluntad. ¡mátenme si quieren! ¡pero aquí hay testigos visuales que exigí a que se me respetara mi derecho!”

 

Al parecer los guardias se aconsejaron y cuando terminaron de inyectar a todos los presos, no me insistieron más y se fueron.  Después del horario del almuerzo, me trasladaron para la compañía 7, cuya compañía es utilizada para depositar a los reclusos que van a enviar para algún campamento o fuera de la provincia de La Habana.

Estando en dicha compañía, comienzo a indagar sobre esta prueba y a los reclusos de esta compañía no saben ya que por aquí no hicieron esta dudosa prueba.  Un preso que vino del Combinado del Este (la prisión) me plantea algo sobre este experimento. Me dice que es una inyección que ponen en el ante brazo, y que se hace una pequeña bola que viene a medir con una regla, en días alternos. Dependiendo del crecimiento de la bola, confirman si tienes tuberculosis. Al que le da reacciones adversas, le dan una pastilla grande, que sabe a rayos, dice este recluso que no quiere que decir su nombre por miedo a que le ocurra algo.

 

Esta es una de las maneras que las autoridades tienen para probar sus experimentos. Aprovechándose de los presos, personas que son intimidadas con maltratos, con amenazas de quitarles beneficios como visitas de estímulos familiares visitas conyugales de estímulos, etc. En fin, las intimidaciones, los chantajes y los malos tratos, son las armas predilectas de estas autoridades castristas.


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