domingo, 4 de abril de 2010

Al Consejo de Estado

escrito Octubre del 2009

 

por Joel Lázaro Carbonell Guilar

Recluso de la Prisión 1580

 

30 de Marzo del 2010

 

Me dirijo a usted, para que tenga pleno conocimiento de la problemática que sufren los reclusos en esta prisión, donde los presos están expuestos a condiciones de hacinamiento, falta de higiene e insalubridad que propician la desnutrición y las enfermedades, donde sufren sistemáticamente la imposición, las golpiza, las provocaciones, las humillaciones, la mala alimentación y la mala atención medica.

 

Durante años el gobierno le ha mostrado al pueblo los hechos dantescos ocurridos en la dictadura batistiana, que fueron documentados por aquellos que vivieron y lucharon en esa época. Estos hechos ocurridos en las cárceles batistiana, las contrastan hoy con las prisiones modélicas creadas por la revolución.

 

En el mes de diciembre del 2009, el General de Brigada Marcos, realizo una visita a esta prisión, donde se llevo la impresión que aquí se brinda una atención esmerada a los reclusos, bajo estricto seguimiento de patrones humanista. Las continuas quejas al Departamento de Cárceles y Prisiones desmienten esta realidad.

 

No solo los reclusos sufren las arbitrariedades, ¡los familiares también! Es que nadie espera que estos hechos sucedan en una prisión de nuestro país, todos conocen las dificultades que tiene la prisión, pero pocos sospechan el grado real.

 

En esta prisión se le dan golpizas a los reclusos, unos de los casos a señalar es el 1er Oficial Osiel Calunga, en el cual él y su grupo maltrataron a un recluso el día 19 de enero en horario del desayuno. Los reclusos exponen que esto es habitual en él y su grupo. El que suscribe la misiva, en una ocasión sufrió los rasgos de su imposición y ofensas.

 

El Capitán Denis, Jefe de Orden Interior, se expresa de forma provocativa y amenazante hacia todos los reclusos. En una ocasión nos amenazo (a mí y Arnaldo Herrera Campoalegre) que nos iba a caer a patadas hasta sacarnos los dientes. Esto por exigirle que se nos respetara la condición de presos políticos. Además de esto, por su propia voluntad y muestra de que es dueño y señor del control penal, nos separo y envió a Arnaldo para otro régimen así violando el reglamento. Esto expresado por su misma boca. Este capitán me ha expresado que no le importa que me queje de que la comida esta mala o es poca, que al final a él no le va a pasar nada.

 

Se ha formulado varias denuncias hacia atención a la ciudadanía, sita en Plaza de la Revolución, y las quejas caen al vacio, porque al fin y al cabo…no somos más que presos.

 

A pesar de las quejas, por recibir poca y mala alimentación, nadie hace caso. Sin embargo cuando avisan que viene alguna inspección, ¡todo funciona de maravillas!

Cuando visito el General Marcos, se les pidió a los presos que no hablaran, de hacerlo se les quitaría los beneficios (estos relacionados con la libertad condicional u otros).

 

En los casos de atención medica, el recluso Sayuri Morales, con cáncer en la piel, no se cansa de quejarse por no tener la atención adecuada, por negligencia de los médicos, en fin. Esto es por citar un caso, ya que de comentarlos todos se necesitaría escribir un libro.

 

Estos oficiales que maltratan a los presos, que los humillan, que abusan de ellos, no tiene atenuantes, como tampoco las tienen quienes los ven y callan. Estos hechos ocurridos en esta prisión, todos quedan impunes.

 

Además, estos hechos de tal magnitud, el resultado de la investigación y las sanciones tendrían que ser públicos. Los familiares deben sabré que los reclusos van a ser protegidos por la sociedad y que quien atente contra ellos terminara en los tribunales.

 

Si no se llega a la raíz del problema los hechos seguirán repitiéndose, ya que no se trata de hechos aislados. 


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