martes, 23 de marzo de 2010

La calle de Fidel

por Carlos Serpa Maceira

Periodista Independiente

El Guayacán Cubano

Director de la Unión de Periodistas Libres de Cuba

 

15 de marzo, 2010

 

Habana. Los gritos y las injurias por hombres y mujeres organizados por la policía política cubana escucharon. Se vio a las turbas como si estuvieran arrollando en una conga callejera, vociferando y gritando a todo pulmón contra las Damas de Blanco, la consigna, ¡Esta calle es de Fidel!.

 

La consigna ¡Esta calle es de Fidel!, trae al recuerdo un eslogan de Adolfo Hitler, referido a que por las calles de Alemania, únicamente podían transitar los nazis, mientras que a los judíos cual resto de los alemanes le era proscrito el tránsito.

 

La arbitrariedad, violencia, odio y discriminación están presentes en las calles de Cuba, por obra y gracia del régimen castrista.

 

“Las calles son sólo para los revolucionarios”, han asegurado funcionarios cubanos, en referencia a que no se debería permitir que la Dama de Blanco ejercieran el derecho universalmente reconocido de manifestarse pacíficamente reclamando la libertad de sus familiares. Las turbas paramilitares han sido lanzadas a las calles de La Habana, para descargar su odio contra inermes mujeres. Los agentes del castrismo disfrazado de pueblo no tienen otra perspectiva que la destrucción y la golpiza.

 

¿Qué defienden?, defienden la perpetuidad en el poder de un sistema agotado y condenado por la historia. No defienden el derecho a libertad, reprimen a quienes intentan ejercerlo. No estimulan el desarrollo de las ideas, agreden a quien intentan practicarlo. La calle, como la patria, como la libertad, como la justicia no es de Fidel, es todos los cubanos. Los que hoy insultan y agreden a las Dama de Blanco en las calles no son no pueden ser realmente cubano.

 

Hay que enaltecer el valor de los derechos humanos, en ejercicio de las relaciones interpersonales y políticas. Una sensación de convergencia hacia un objetivo común: el sentido de la cubania, identidad nacional, el legado de los forjadores de nuestra independencia, la convicción absoluta de que la patria debe de edificarse y preservarse como lo sentenció el apóstol José Martí “Con todos y para el bien de todos”.

 

 

Las Damas de Blanco marchando por frente a la Universidad de La Habana, en cuyo lugar las turbas paramilitares se organizaron para realizar un acto de repudio


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