domingo, 28 de febrero de 2010

Intimidación policial en Banes

por Héctor Julio Cedeño Negrín

Periodista Independiente de Cuba

 

26 de Febrero del 2010

 

 

Recuerdo nítidamente en mi más tierna infancia, como un día, al sentir el sonido que produce el motor de un vehículo, que se detenía frente a mi casa, corrí hacia la cerca de zinc y por un pequeño agujero me asomé.

 

Allí vi un jeep, del que descendían varios soldados del Ejército de Batista, mi susto fue tal, que salí despavorido y gritando de miedo ¡Los guardias! ¡Los guardias! Repetía. Dice mi Madre que tenía tres años y el susto se debía a que en esos días la policía había hechos varios registros en algunas de las casas del vecindario aunque no en la que vivía yo, donde mi padre, si escondía varios paquetes de fósforo vivo, con el fin de hacer varios sabotajes contra la industria azucarera de la satrapía imperante en aquellos días.

 

Desde entonces conocí la intimidación de la soldadesca y hasta el día de hoy no he olvidado ese sentimiento. Por fin que no iban para mi casa, pero experimenté ese temor. Ahora después de cincuenta años han vuelto las cosas al mismo lugar.

 

No es que durante todos estos años no se hicieran cosas espeluznantes en Cuba, es solo que al conversar con familiares que viven allá y algunos otros amigos, supe que con motivo del fallecimiento de Orlando Zapata Tamayo, se montaron operativos tremendos para controlar toda la ciudad.

 

Banes, es el lugar de mi nacimiento y en el que viví, al menos, durante quince años de mi existencia. Me decía alguien, que los esbirros de la Seguridad del Estado registraban los ómnibus y los vehículos que llegaban desde fuera, pero no registraban los equipajes, sino las caras de cada uno de los viajeros.

 

Muchos de los habitantes no imaginaban lo que ocurría, pero se fueron enterando, también por las llamadas telefónicas  supieron de lo acontecido, y por Radio Martí y otras emisoras de onda corta. Trataban de impedir la entrada de opositores a Banes, a toda costa, temerosos y cobardes como son, además de asesinos.

 

Pero lo cierto es que mi Banes, experimento nuevamente ese sentimiento de intimidación, de la soldadesca de la tiranía esta vez de la soldadesca de la tiranía castrista, de Fidel y de Raúl, de los esbirros del siglo veintiuno de los hermanos Castro, que no son de allí, como piensan algunos, ellos no son de Banes, ni los Banenses queremos a los Castro y sus sicarios.

 

Los Banenses estamos orgullosos de Orlando Zapata y de su valiente Madre, Reina Tamayo, abnegada y sufrida por los desmanes de la dictadura. Banes tiene bien ganada fama, de pueblo contestatario y valiente, muchos incidentes han sido protagonizados allí, por eso tomaron el pueblo los esbirros para que no se les fuera de las manos.

 

¡ABAJO LA DICTADURA DE LOS HERMANOS CASTRO!

¡VIVAN LA LIBERTAD, LA DEMOCRACIA Y LOS DERECHOS HUMANOS!

 

GLORIA ETERNA PARA ORLANDO ZAPATA TAMAYO.


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