domingo, 3 de enero de 2010

Carta de Las Damas de Blanco a Raúl Castro

Cuidad Habana, 24 de diciembre de 2009


A: General Raúl Castro Ruz

Presidente de la Republica de Cuba y del Consejo de Estado

–Ministerio del Interior.


De: Esposas y familiares de los Presos Políticos y de Conciencia del Grupo de los 75


Señor Presidente:


Es la primera vez que nos dirigimos a Ud. y no debe extrañarle, después de los hechos ocurridos el 9 y 10 de diciembre del presente año.


En víspera de la Navidad, Día de la Sagrada Familia, queremos recordarle como Lina Ruz, su señora madre, junto a sus hermanas, familiares y amigas, de los presos que asaltaron el Cuartel Moncada, salieron a las calles con carteles pidiendo la amnistía de Uds.


El ex-presidente Fulgencio Batista, que se considera uno de los dictadores más sanguinario que ha padecido nuestra Patria, escucho el reclamo de la Iglesia Católica y de aquellas mujeres que pedían por sus familiares.


Nosotras, salimos a las calles con el mismo dolor y amor que ellas, porque los sentimientos no tienen color político y al igual que ellas no fueron pagadas por nadie, nosotras tampoco. Nos mueven a nuestras pacificas acciones la demanda de libertad para los presos políticos y de conciencia.


Estos hechos organizados por el gobierno, bajo la dirección y coordinación de la Seguridad del Estado (DSE), donde actuó la UJC, el PCC y tropas paramilitares disfrazadas de pueblo son intolerables


A las mencionadas mujeres, en aquellos tiempos tan difíciles no las maltrataron. Actualmente a las esposas o familiares de sus “5 héroes” tampoco. ¿Por qué a nosotras?


Le repito, como en la carta dirigida a su hermano (el Dr. Fidel Castro Ruz) en marzo del 2005, que ante la posibilidad de otros actos de esta naturaleza nos vemos en la obligación de responsabilizar a la Dirección del Estado cubano y sus organizaciones, de lo que pueda ocurrir contra nuestra integridad física, porque no descartamos la posibilidad de que nuestra sangre sea derramada en las calles, luchando pacíficamente por la libertad de los presos políticos.


Señor Presidente, le solicitamos formalmente la debida tolerancia para el ejercicio de un derecho del cual disfrutaron, en su momento, los familiares que pedían la liberación de las prisiones batistianas.


Consideramos que nuestras actividades están dentro del marco constitucional vigente, tenga en cuenta que son gestos pacíficos y enmarcados dentro de objetivos muy claros: Ponerle fin a un hecho injusto y de endebles soportes morales y éticos.


Atentamente,

Las Damas de Blanco


Copia de la Carta Original:


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