domingo, 6 de diciembre de 2009

Zelaya en el cementerio

por Héctor Julio Cedeño Negrín

Periodista Independiente


3 de Diciembre del 2009


El ex-Presidente José Manuel Zelaya y Rosales, acaba de ser sepultado. Sin honores militares, ni luto, ni banderas, en el cementerio político de Honduras.


Los miembros del Congreso hondureño echaron las últimas paletadas de tierra en su tumba. Acto sellado, por los ciento once diputados, que acudieron al camposanto político para soterrarlo. Otros catorce gritaban desconsolados ¡No se lo Lleven! Tres más, no fueron ni a la funeraria.


En fin, el fin, the end, se finí, se acabó Zelaya.


Ahora el aprendiz de dictador, dice que el parlamento actuó en forma ilegal. Parece que Zelaya, además de tonto también es bobo. Si el parlamento es quien tiene que decidir esto, es si ó no, si no, no es una toma de decisión.


El pronunciamiento del legislativo fue sencillamente, apabullante, ciento once diputados en contra de restituirlo y solo catorce a favor. Hubo tres parlamentarios que no participaron en la sesión.


La totalidad de las instituciones del estado, se pronunciaron unánimemente, contra la restitución de Manuel Zelaya, al frente del gobierno hondureño. Lo que demuestra que el personaje, es realmente, un apestado en Honduras, el y sus cuatro gatos (SIN PELOS).


Ahora está cumplido el acuerdo de “San José”. Los que hemos seguido día a día, la situación hondureña, hemos visto derrotar las intenciones de los comunistas. Ahora en las Américas, se ha sentado un precedente.


Esperemos que este mensaje sea leído e interpretado, correctamente, por los interventores extranjeros y los gobernantes del mundo, den, la respuesta adecuada y dejen vivir en paz al sufrido pueblo hondureño y cesen el ‘Bloqueo’ contra esa nación.


Para los políticos de ese país, hay otro mensaje. La pobreza y la marginalidad son el caldo de cultivo de la peste comunista, que la acentúa cuando toma el poder, pero que antes, destruye todas las instituciones y establece la dictadura totalitaria y anti-democrática.


Es menester, resolver los problemas de las desigualdades extremas en nuestras sociedades, esa es una meta alcanzable. Si se barre con la corrupción y el egoísmo de algunos y se otorga prioridad a los marginados y los más necesitados, podemos desterrar también, la demagogia comunista, oportunista y mentirosa.


Es también nuestro fin, en la tierra cubana y derrotar así, la dictadura de la mentira y del engaño, de más de cincuenta años que instauraron los hermanos Castro y que tiene a Cuba sumida en la prehistoria. Hundida en un atraso secular y en la más profunda miseria, de todos los siglos.

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