domingo, 6 de diciembre de 2009

Los absurdos kafkianos de la causa contra el Dr. Darsi Ferrer

por Jaime Leygonier

30 de noviembre del 2009


La Habana. La causa contra el médico disidente Darsi Ferrer, preso sin juicio desde el 21 de julio, es tan absurda por su violación de las leyes vigentes que asombra !incluso en Cuba! cuya dictadura castiga a los disidentes al desempleo y - si no claudican- con la prisión por causa política o preferiblemente por pretexto de delito común.


No existe la menor independencia de los tribunales respecto al poder político y aunque las leyes tienen redacción confusa que permite cualquier interpretación, por "ordenes de arriba" las violan alegremente fiscales y abogados defensores coaccionados por las presiones de los jefes.


Los abogados se desaniman, raro es el que se mete al peligro de defender acusados políticos, muchos se decepcionan de defender a los comunes y casi ninguno cumple su papel, y si lo cumple en lugar de traicionar a su defendido, los jefes se encargan de todas formas de que el acusado carezca de la defensa adecuada.


El defensor es impotente y lo consuela bien poco haber cumplido su deber a conciencia en un juego trampeado. Así, aunque existe el habeas corpus rara vez lo presentan porque es desatendido. El sistema garantiza que ni inocentes ni criminales tengan la oportunidad de un juicio justo.


! Pero las violaciones de todos los procedimientos y de todos los plazos en la prisión del Dr. Ferrer son de record Guinnes!

Al Doctor, desde sus primeras acciones a favor de los derechos humanos, con cartas al ministro de Salud Pública sobre los males del sistema de atención médica, y solicitud de libertad para los médicos presos de conciencia, las autoridades lo expulsaron de su empleo como médico en momentos en que éstos escaseaban.


Insistió en trabajar y lo emplearon y expulsaron segunda vez, vedándole ejercer su profesión por causa política - y sin haberle retirado el diploma - en la mayor crisis nacional de falta de personal de la salud.


Su labor de periodismo médico y de temas políticos analizó con profundidad los males del sistema de salud, de epidemias mantenidas en secreto y males sociales como las villas miseria, la discriminación del cubano en flagrante delito de apartheid por su nacionalidad, provincia y también raza, la tortura sistemática en las prisiones.


Así mismo promovió acciones pacificas de calle como las marchas del 10 de diciembre y, en vísperas de su prisión, lo que llamó "paseo por tu sueño" en el malecón habanero.


Muchas veces los agentes de la Policía Nacional Revolucionaria allanaron su paupérrimo hogar sin cumplir las formalidades legales, una de ellas dejaron encerrado solo a su hijo de 4 años y cuando la madre entró a atender al niño declara que halló una llave del gas abierta.


Esa vez le robaron la computadora sin dejar recibo de decomiso, otra le abrieron la puerta a patadas. Otras más movilizaron grupos de porristas: chivatos, ex militares, delincuentes, para rodear su apartamento e insultarlo, varias lo golpearon, la primera recibió en la muñeca un corte de cuchillo.


Siempre se asesoró legalmente e impuso las denuncias correspondientes por los delitos de estos atropellos, así mismo denunció al fiscal militar coronel González Peña por construirse una mansión a expensas del Estado, jamás contestaron ninguna de sus denuncias perfectamente fundadas en derecho.


Reparaba su apartamentico con escasos materiales en vísperas de una marcha pacífica cuando el 21 de julio vinieron otra vez los policías, sin entregar documento legal, a allanar su hogar. Se negó en todo derecho, lo arrestaron por la fuerza, se llevaron dos sacos de cemento, dos ventanas de aluminio que arrancaron de la pared y cien planchuelas para confeccionar un enrejado que protegiera a su familia de esos ataques.


Declararon el médico y su mujer que cemento, ventanas y unos muebles desvencijados fueron regalos al doctor por un amigo que se marchó del país, y que las planchuelas las compró.


Durante la actuación policial, un vecino ex militar, Minabel Figueredo Leyva, alias Mina, carpintero y "predicador evangélico", que otras veces agredió al doctor y su familia o prestó su casa a ello, quiso romper la puerta del hogar del doctor con una palanca, por lo que el Dr. Ferrer le grito que no lo hiciera.


En la unidad policial de Aguilera 8 policías golpearon al Dr. Ferrer, uno - alias Camagüey - lo estranguló peligrosamente. Luego el Doctor presentó la acusación por toda esta violencia y en Internet las fotos y certificado que prueban la golpiza. De nuevo en vano.


El 21 de julio volvieron los policías, el oficial Abigail Milán León le pidió que fuera a la unidad policial para unas declaraciones, allá lo arrestaron y lo enviaron a presidio, según dijeron, por "delito de receptación y atentado". Receptación por la reparación indispensable de su hogar - que el estado incumplió el deber de reparar durante 48 años de mal casero.


Y "atentado", primero, aparentemente, por ser golpeado por la policía, luego por supuestos insultos y amenazas al chivato Mina quien como "testigo" del allanamiento pretendía fracturarle la puerta. En Cuba es "delito de atentado" pegarle a un policía o funcionario en cumplimiento de su deber, nada de lo cual concurre en Mina.


Si cumplieran la Ley, la esposa del doctor, Yusnaimy Jorge debiera tener en su poder multitud de documentos relativos al decomiso y la detención: Copia del acta de registro, del acta de decomiso, de la acusación, etc.; pero todo lo tratan verbalmente autoridades inseguras.


Obvias las ventajas de no precisar nada por escrito, como los obliga la Ley: pueden decir y desdecirse a gusto, y ya, para que la supuesta receptación sobrepase la suma de $2000 pesos y así conseguir mayor sanción, apuntaron 10 planchuelas de más de las que realmente confiscaron y agregaron a "lo receptado" la impresora del Doctor.


Desde el principio el Dr. Ferrer quiso que su abogada, Amelia Rodríguez Calá, solicitara un cambio de medida cautelar, la esposa, Yusnaimy Jorge, lo pidió a la abogada pero ésta lo desestimó como innecesario. Pasó el tiempo sin resultados y, por insistencia de la esposa, presentó la solicitud el 16 de septiembre.


Informó la abogada que habían retirado la acusación por "atentado", no informaba sobre la marcha del proceso y soy testigo de que eludió reiteradamente contestar cuál era el plazo legal para responder la solicitud del cambio de medida.


Una funcionaria de la Fiscalía Provincial, ignorante del trasfondo político del caso, afirmó a Yusnaimy Jorge (quien inquiría sobre la respuesta al cambio de medida):" No debiera decirle, pero: esta gestión es cosa de su abogado que tiene que informarla, no de usted. Por receptación no tienen preso a nadie en este país, lo que usted me explica es cuestión de multa, juicio rápido, esperar el juicio en la casa. !Muévase con su abogado!"


Yusnaimy Jorge prescindió de los servicios de la abogada Amelia Rodríguez Calá y contrató al abogado actual quien, ignorando la suerte corrida por la anterior solicitud de cambio de medida cautelar, presentó una nueva el 29 de octubre de 2009, para su respuesta el plazo establecido por la Ley de Procedimiento Penal en su artículo 251, párrafo 3° es de 5 días hábiles !y la fiscalía no responde en más de un mes!


Así mismo el abogado informó a su clienta de que no habían retirado la acusación por el delito de atentado, y que el expediente está terminado desde la primera quincena de octubre, por lo que tenían que haberlo enviado al tribunal pertinente - municipal - y haber dictado las conclusiones fiscales, lo que significa otra violación extrema de los términos y procedimientos legales.


Todas las averiguaciones sobre la causa chocan con funcionarios que alegan desconocimiento, no se identifican y que remitieron el expediente a la instancia superior, de suerte que tratándose de un supuesto delito de poca monta, competencia del tribunal y la fiscalía municipales, allí ni han leído el expediente y afirman que está en. . .! la Fiscalía General de la República!


Teóricamente, el expediente lo trata la Fiscalía Municipal de Diez de Octubre, pero caso tan sencillo lo remitieron a la Fiscalía Provincial y ésta a la Fiscalía General de la República. Indagando el abogado sobre la respuesta a su solicitud del cambio de medida cautelar, la Fiscal Jefa de la fiscalía municipal le dijo:


"Tengo entendido que lo han denegado", siendo decisión de su competencia.


En la Fiscalía Provincial, la funcionaria Vivian, dijo que el expediente lo habían enviado a la Fiscalía General. Desesperando de la violación de los plazos, el abogado presentó copia de la solicitud de cambio de medida en la Fiscalía Provincial, y después le dijeron que vaya a la Fiscalía Municipal "para que le den la denegación".


De suerte que la Fiscalía Municipal dará el documento con la denegación de la solicitud de cambio de medida sin haber leído siquiera dicha solicitud y sin consultar el expediente, esté en la Fiscalía General de la República y la solicitud en la Provincial.


Todo en verbales decirles y "tengo entendido que", sin la entrega de los documentos pertinentes al abogado.


El Ministerio de Relaciones exteriores amenazó a varios diplomáticos europeos por "injerencia en asuntos internos" porque visitaron a la esposa del doctor preso y un vocero de dicho ministerio declaró que el Dr. Ferrer "es un delincuente común".


Ahora hay que creer que quienes reparan su apartamento ruinoso y gritan al vecino porque quiere fracturarles la puerta son "delincuentes comunes" de quienes se ocupa el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Fiscalía General de la República, con violación de todos los plazos y procedimientos legales.


Fingir que la causa no es silenciar a un luchador por los derechos humanos y vengarse de su labor es una realidad más absurda que la fantasía de "El Proceso" de Kafka.

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