domingo, 6 de diciembre de 2009

La unificación de las dos monedas por los Castro: "Cambiar para que todo siga igual"

por Jaime Leygonier

Periodista Independiente


29 de noviembre del 2009


La Habana. Según funcionarios de comercio, el general Raúl Castro y su camarilla planean para el 2010 eliminar la circulación de dos monedas: el general anunció hace años esa intención y ahora dejará una sola moneda, pero todo será igual porque los precios seguirán inaccesibles a quienes carezcan de ingresos en moneda extranjera.


La circulación de dos monedas impuesta en Cuba significa para el pueblo ser extorsionado por el Estado que le impone salarios insuficientes en pesos y precios inalcanzables.


Creándole un sistema de desigualdad en el que las necesidades básicas es imposible satisfacerlas con el trabajo y sólo las alivia conseguir moneda extranjera para entregarla al estado a cambio de pesos convertibles - sin respaldo y de valor arbitrario.


También valoró la cúpula de poder - con intención de acabar con las fortunas ocultas de malversadores y especuladores - la posibilidad de un cambio de moneda como el que realizó en 1961 cuando impuso un tope de $400 pesos a la cantidad que podía poseer y cambiar cada persona, pero le resulta demasiado costoso imprimir una nueva moneda para sustituir las dos que circulan actualmente.


Aunque lograría ese objetivo parcialmente al retirar el Peso Convertible - moneda para comprar en el mercado estatal dolarizado y que equivale artificialmente a $1 peso convertible por $1.20 dólar, y a $25 pesos cubanos.


Ambas monedas: el peso cubano y el peso convertible carecen de respaldo y su valor es impuesto por decreto.


Todos demandan una sola moneda como medida que enmiende la injusticia de no poder vivir del salario, la oposición los ayudó a tomar conciencia de ello, enarbola como bandera esa demanda y recoge miles de firmas; y el Régimen va a "cambiar para que todo siga igual".


Las dos monedas, medida de Fidel Castro desastrosa para la economía que se basa en el monopolio arbitrario del estado sobre precios, salarios, canje y empleos, recaudó en plena bancarrota estatal grandes sumas en moneda extranjera sin relación con la producción ni la eficiencia económica.


El precedente histórico de una moneda para comprar en tiendas especiales radica en haciendas de los años 20-30 que sobre-explotaban a los braseros con no pagarles con moneda sino con vales o fichas válidos únicamente en la tienda del hacendado: Pago en mercancías ilegalizado por la Ley Arteaga antes de la dictadura de Castro - hijo de hacendado - quien lo resucitó en diversas empresas y en relación al canje de moneda extranjera, hasta generalizarlo.


Primero empleó vales para las tiendas por dólares de los hoteles, luego autorizó el dólar como medio de pago en la red de tiendas especiales para lo cual finalmente impuso el canje inmediato de los dólares u otra moneda extranjera por los pesos convertibles.


La medida nació ligada a la exclusión discriminatoria de los cubanos de consumos y servicios convertidos en privilegios para extranjeros, en grado tan aberrante que según legislación internacional, y la propia legislación cubana, tipifica como "delito de apartheid", "delito contra la humanidad".


La cúpula "socialista" de poder injertó un capitalismo brutal en su control férreo de la sociedad por el Estado; con monopolio auténticamente medieval del comercio y legislación confusa - que viola la voluntad de cualquier jefe - prohibitiva del comercio, la propiedad y el trabajo, viola las leyes económicas, persigue el trabajo, pretende administrar desde el estado lo que es imposible de administrar, convierte al peso en papel sin valor.


En fin, destruye la economía mientras reparte como prebendas a militares activos y en retiro y a parientes las gerencias de corporaciones comerciales que extorsionan al pueblo como consumidor desprotegido.


Consecuencia de este parasitismo de estado es el empeoramiento de la economía con abandono de producciones nacionales, el forzar a la población a depender de pedir dólares o euros a sus familiares en el extranjero.


Saqueo ineficiente de la Nación, no crea recursos pero es lucrativo para la jerarquía y le crea una clientela entre los beneficiados - malversadores "revolucionarios" de fidelidad dudosa pero de miedo a toda prueba a perder el puesto.


Genera el auge del delito - indispensable entre los que carecen de familiares que les remitan dinero - y la ingente corrupción de los funcionarios estatales y gerentes de corporaciones.


Funciona como mecanismo de poder al dividir a la población en los que les va bien, los que pueden soportar y los que no pueden aguantar más, acumulando dinamita social que se manifiesta en delitos violentos y estallará en motines al menor imprevisto que haga imposible al Gobierno garantizar servicios vitales y - con ellos - el orden social.


La peor consecuencia es la pérdida de la esperanza de las nuevas generaciones, desanimadas para desarrollarse como estudiantes o trabajadores porque ven que esfuerzo personal, mérito, iniciativa, capacidad no sirven de nada para acceder al consumo.


Se invirtieron los papeles: Malversadores, especuladores y prostitutas son los personajes de éxito, admirados por su acceso a consumos privilegiados; - profesionales, médicos, personas decentes, son marginados, fracasan en la "nueva sociedad" y adoptan una mentalidad mendiga de la ayuda familiar del extranjero.


El general Raúl Castro, con la vaguedad característica de sus discursos, ofreció volver a una sola moneda, pero la debacle de la economía asfixiada por el control estatal le hace imposible el regreso a remunerar el trabajo en proporción a la satisfacción de consumos mínimos con el salario.


Mucho menos puede fomentar producciones nacionales para satisfacer el consumo interno y exportar para obtener ganancias y créditos. - como sí ocurría normalmente en el "pasado capitalista del que nos liberaron para desarrollar a Cuba" cuya moneda, el peso, equivalía a la par con el dólar.


Depende de importarlo todo, puede exportar muy poco, le debe a todo el mundo sin poder pagarle a nadie y carece de crédito. Tiene que aferrarse - medida desesperada, bomba de tiempo, pero que le aporta ingresos - al parasitismo estatal de los envíos familiares de dinero desde el extranjero.


El único medio de fomentar la producción para satisfacer consumos y obtener ganancias es liberar el trabajo del control estatal que lo asfixia, pero ello significaría la pérdida del poder por los héroes que se apoderaron en 1959 de una Cuba próspera.


Por ello no interesa a la cúpula de poder fomentar el trabajo con darle al salario el poder adquisitivo que le corresponde sino fomentar la solicitud de dinero a familiares en el extranjero mediante la depreciación del salario con precios inaccesibles al trabajador y sólo accesibles a quien recibe dólares o euros.


Demanda justa del pueblo y la oposición, la sola moneda, según la versión del rumorado plan gubernamental dejará la miseria igual por la escasez e inflación decretadas y ahorrará al Gobierno el costo y la complicación de imprimir y contabilizar dos monedas.


Igual que ahora, los cubanos cobrarán unos doscientos pesos al mes, pero necesitarán gastar varios miles para sobrevivir y únicamente podrán obtenerlos de envíos de dólares desde el extranjero que irán directamente a manos del estado que se los canjeará por la cantidad de billetes sin valor que tenga a bien.


Y los sin dólares tendrán que delinquir o extinguirse por desnutrición - como ocurre a tanto anciano - en una Cuba cada día más Haití, con la dinastía Castro en lugar de la dinastía Duvalier.


No es la sociedad justa y próspera que nos prometió Fidel Castro desde 1959.Ni las maravillas científicamente garantizadas "como coser y cantar" por Marx, Engels y Lenin. Pero sí es un excelente ejemplo de "planificación socialista de la economía" en beneficio de una familia y su estrecho círculo.

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