domingo, 22 de noviembre de 2009

Sin nada que agregar

por José Alberto Álvarez Bravo

Periodista Independiente


18 de Noviembre del 2009


José Alberto Álvarez Bravo

Desde hace bastante tiempo, el sitio Cubamainfo Cubama me distingue teniéndome entre sus destinatarios. Al menos una vez les he enviado a los hermanos que lo crearon y sostienen, mi sincera gratitud por ese distingo.


El 31 de octubre, a las 15:32 horas, me enviaron un mensaje en el que el hermano Oswaldo Payá se decidió a quebrantar sus propias reglas, para dar merecida respuesta al canciller castrofeudal. Lo primero que leí online fue el penúltimo párrafo de Oswaldo, que encabeza el antedicho mensaje: ¡Mercenario eres tú, Bruno Rodríguez, que tienes como encomienda justificar ante el mundo la opresión que vive nuestro pueblo y por eso te pagan!


Mi primera reacción fue imprimirlo, para leerlo con delectación en casa, y a la vez agregar algo de mi propia cosecha. Indescriptible mi frustración, porque Oswaldo me dejó sin nada que agregar.


Todo se lo dijo al pobre hombre, dejándonos a los no conocidos del equipo “mercenario” sólo algunas virutas semánticas.


Porque el uso del término es abusivamente extensivo en Gran Birán, -peyorativamente, no hay que dudarlo- acudo a un LAROUSSE BASICO ESCOLAR, de la Editorial Cientifico-tecnica, para poner en otras manos el significado convencional de la palabra mercenario. En una de sus acepciones, dice: el que trabaja por estipendio o jornal.


A partir de ese significado, con la sola excepción de la elite castrofeudal y su camarilla de conmilitones, los cubanos somos o hemos sido mercenarios de los Castro, porque todos nos hemos visto obligados a trabajar por salarios de hambre para sobrevivir, tal como dicen que sucedía en la primigenia Birán, bajo la égida de Don Ángel.


Demás está decir que el señor Bruno Rodríguez no pertenece al grupo de los olímpicos, pues como bien dice Oswaldo, ha sido puesto “de dedo” en el cargo, por ser el que con mayor cinismo y precisión es capaz de repetir las frases con que lo han amaestrado. Bruto ni bobo es el señor Parrilla, por lo que tiene muy claro que al primer resbalón, irá a dar con sus huesos a la sentina del Cubanic, que por cierto está haciendo agua acelerada e indeteniblemente.


En sólo un matiz no coincido con Oswaldo, porque Don Bruno y comparsa pueden prescindir de su salario, -en cuyo caso no calificarían como mercenarios- gracias a la “asignación” que papá estado le pone en el piquito a cambio de sus abyectos servicios. Nada necesitan cobrar estos testaferros, -nada tienen que pagar-, mientras el pueblo trabajador sobrevive de puro milagro.


Algo le anticipo a quien osara endilgarme el controvertido epíteto: pertenezco al grupo de cubanos que trabaja –sin recibir salario ni órdenes de nadie- por el respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales de los cubanos todos, con independencia del bando en que se encuentren en estos tiempos de artificial desencuentro.


Ojalá los detentadores del poder omnímodo nos dejaran sin trabajo, porque decidieran dejar de considerar la isla como su propiedad privada. Antes que prolongar esta enconada y fratricida batalla, desearía que tomaran conciencia de lo ineluctable del cambio, y dejaran de oponer tan inútil y dañina resistencia.


No queremos contender con Parrilla ni con nadie, pero tampoco podemos aceptar impasibles las roñosas ofensas de los alabarderos del régimen castrista.


Una sola ha de ser nuestra divisa: Con todos, y para el bien de todos.

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