domingo, 22 de noviembre de 2009

Los cambios que se avecinan

por Héctor Julio Cedeño Negrín

Periodista Independiente


16 de Noviembre del 2009


Héctor Julio Cedeño Negrín

Los que hasta hace muy poco tiempo, fueron reacios a cambiar y profundizar de esa manera en la economía de mercado, son hoy por hoy, los abanderados de la “Perestroika” cubana.


En algo, parecida a la que trato de instaurar en su tiempo Mikhail Gorbachev, considerado por algunos en Cuba, como traidor al socialismo. Pero fue el, con apego a la justicia histórica, quien en realidad, trato inútilmente de salvarlo.


Ahora vemos que “La Mesa Redonda”, es el gran chivo expiatorio. Eso me huele a montaje y a campaña proselitista. Pero vean, está siendo orquestado por algunos actores muy populares, el desprestigio de la misma. Ahorita la clausuran.


Esto me recuerda a los esbirros de la llamada Seguridad del Estado, cuando uno de ellos se presenta, tremendamente represivo, aparece otro que nos aparta de él, como nuestro protector.


Se sabe, porque en Cuba convivimos ‘muchos chismosos’, la empatía personal de Luis Alberto García, con Raúl Castro.


Quien se va a creer el cuento, de la supuesta disidencia de Luis Alberto, sin la debida autorización. Igualmente la de Armando Tomey. Qué casualidad que son actores de tremenda simpatía popular y que se mantienen muy activos.


Todos sabemos lo odiada y odiosa que ha resultado esa mesa redonda, que no ha podido ser devorada, ni por el súper comején pero que fue detestada junto a Fidel, hasta por los niños pequeños, que la veían como un obstáculo para sus programas infantiles por sus interminables peroratas.


Resulta que ahora don Raúl, está abocado a los cambios pero eso sí, se mantiene la descomunal represión contra los opositores, y en el máximo su ataque contra el periodismo independiente. Aquí sí que no habrá cambios y si los hay, para peor.


Los demás cambios que hará el General, son los imprescindibles. Es como el que se va a pie porque no tiene dinero para pagar el transporte, no le queda otro remedio.


En ese sentido me sumo a la opinión de un amigo, gran conocedor de la política. El expresó: ‘Raúl hará cambios porque si no los hace, se cae la revolución, pero si hace los cambios necesarios, también se le caerá’.


Se especula que él puede hacer como en China o en Vietnam. Allí se introdujo la economía de mercados y los gobiernos han podido mantener el control político y sobre todo el militar. Pero esto es Cuba, no China ni Vietnam.


Aunque se trate de Chinizar el país trayendo miles de chinos, que deambulan por toda la Ciudad de la Habana y por toda Cuba, como se está haciendo en el presente. Y aunque un chino cubano (de oscura descendencia ‘gallega’, cosa bastante extraña) gobierne el país.


Y no crean que siento antipatía por lo chino, de hecho mi antigua esposa, que ahora vive en Hialeah, La Florida, tiene marcado rasgo chines. Con los que simpatizo sobremanera.


Los cambios ya han comenzado, con la eliminación de los comedores obreros y el inicio de la supresión de la cartilla de racionamiento, esto escalonadamente para ver las reacciones de la población.


Ya liberaron la papa y el ‘chícharo’ en el mercado y se venden a precios diferenciados, establecido desde hace tiempo en el mercado negro por el sistema de oferta y demanda. A peso la libra, por ejemplo, para la papa, aunque a inicios de esta temporada, había llegado a dos pesos la medida, debido a su escasez.


Se discute sobre diversos temas como los de restablecer la propiedad privada, la entrega del comercio y la gastronomía a manos particulares y sobre un sin número de asuntos.


Todos estos entes creados, como genuinos disparates, por el decrépito Comandante en Jefe. Y que en su momento tuvieron la oposición de los más lúcidos pero fueron impuestos por el sátrapa intransigente y sabelotodo.


Ahora el satrapita pretende rectificar los dislates de su mayor y ganarse así, un voto de confianza de la población cubana. Pero veo que es un poco tarde y que de todas formas se le irán de las manos las reformitas, al dictador ‘sustituto’.


Se aproxima el final y dentro de cinco ó seis años ya nadie recordará, que en Cuba gobernó una dictadura comunista, regida con mano dura, por un dictador llamado Fidel Castro. Ni siquiera recordarán su nombre, las futuras generaciones.


Mucho menos recordarán a Raúl, el ‘General Estrellado’ con su Perestroika, a deshora.


LA PRENSA QUE NO TEME A LA CENSURA, DE LA DICTADURA CASTRISTA.


¡PRESENTE!

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