domingo, 22 de noviembre de 2009

Cuenta regresiva

por Belinda Salas Tápanes

Periodista Independiente

Presidenta de FLAMUR


17 de Noviembre del 2009


Belinda Salas Tápanes

Desde el triunfo de la mal llamada revolución en el año 1959, las expectativas de una vida mejor para los cubanos han sido solo eso, Expectativas, lo que parecía ser el derrocamiento de una dictadura para establecer un estado de derecho, donde el hombre no fuera un instrumento del gobierno, se quedo en los sueños de aquellos que no alcanzaron a ver lo que es la Cuba de hoy o de otros que con dolor desde el exilio aun luchan por instaurar una verdadera democracia.


La política de educación y salud gratuita ha sido durante más de cincuenta años la justificación del gobierno comunista, para subyugar al pueblo cubano, que desconoce en su gran mayoría cuáles son sus derechos inalienables por el solo hecho de haber nacido.


Toda una sociedad en función de la solidaridad con los pueblos, del internacionalismo proletario, ha despojado a los cubanos de lo poco que poseían, ha convertido a la familia cubana en rehenes de la incertidumbre.


Nada de conservar los preceptos o las normas de conducta, la politización del sistema educacional trajo como consecuencia la pérdida de valores y a su vez la deformación de toda una generación que en su gran mayoría hoy rechaza sus raíces y solo piensan en vivir en el extranjero bajo cualquier circunstancia.


El discurso estatal hoy se desmorona ante una realidad irreversible, el cambio es la única solución posible para la sociedad cubana y no es posible incrementar la cosecha de mentiras ante medio siglo de engaños y desesperanzas, ante una economía estancada que no es más que el resultado de la inoperancia del gobierno, se impone pues, la sustitución de un sistema político obsoleto, que no responde a las necesidades básicas del pueblo.


Las libertades se conquistan y es lo que precisamente está sucediendo en Cuba, se escapa de las garras de la dictadura el control, es imposible no sentir el descontento popular, la inconformidad de la clase trabajadora que llega a mitad del mes sin un peso en el bolsillo delirando con la crítica situación que enfrentan con la alimentación de la familia, la decepción de los estudiantes al finalizar una carrera técnica, sabiéndose prácticamente inútiles con futuro incierto o la tristeza en la cara de los que dependen de la asistencia social para sobrevivir.


De un momento a otro ardera la chispa que necesita esta sociedad para rodar la maquinaria de la transición pacífica, las condiciones maduran por día, es solo cuestión de tiempo para los cubanos, para el gobierno comenzó la cuenta regresiva.

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