lunes, 19 de octubre de 2009

Nuevo curso con menos y más

por Rodolfo Noda Ortega

Periodista Independiente

Vice-Presidente del Movimiento Línea Pacifica Democrática


15 de Octubre del 2009


Niño de tercer grado (8) años, junto a un secundario de séptimo grado (12) años.


La Habana. El entusiasmo de los estudiantes que comenzaron las clases se hace sentir, en sus primeros días. Detrás de la emoción que guarda el reencuentro con los compañeros de aula, o los que se inician. Hay disímiles secretos de padres y maestros.


Los uniformes nunca son suficientes. No venden uniformes a: primer, cuarto y sexto grado, ni a noveno, último año de secundaria. Deben conservar bien, las dos mudas que venden en pre escolar y cuidar las que venden en algunos grados, según una trabajadora del ministerio de educación.


Los uniformes en el mercado negro cuestan a 50 cada pieza, es decir 100 pesos (c.u.p.) el uniforme completo, y no incluye calzado. Frente a la tienda “El Telar”, sito Calle 11, entre 6 y 8, Santiago de Las Vegas, aconteció una disputa, con actos de violencia, entre mujeres, por desorden en la cola de la vestimenta colegial.


El almuerzo y la merienda escolar, es mucho más complicado. El alimento de acuerdo a la economía familiar debido, a la desigualdad existente. Un alumno primario, que coma su merienda comprada en moneda dura, frente a la que la come de moneda suave. Verdaderamente es muy triste. Sin mencionar, al que va con agua mezclada con azúcar, o al que no pudo llevar nada.


Otro incomprensible es la computación. Tres o cuatro estudiantes por aula tienen computadoras, los demás no pueden aprender como los que la poseen en su casa. Esta nueva materia, imprescindible en el mundo actual, necesita más de práctica que de teoría. Los pioneros que serán como el Che, ven a los que calzan tenis cómodos, de marcas caras y mochilas nuevas enviadas del extranjero. A diferencia del menos afortunado marcan diferencias muchas cosas. El más solvente da regalos al maestro, recibe clases particulares, esto influye en los resultados académicos.


En este nuevo año, retornó el pre universitario a la ciudad, una muestra de la pésima economía del gobierno. Un alivio para la mayoría de los familiares, que se negaban a que sus hijos se ausentaran del hogar por siete o quince días. Los secundarios, se les ve pasar cada año más pequeños. Deben entrar a clases 8:00am y salen a las 4:30pm en esa estadía. Le ofertan un pan de 90 gramos con jamonada o queso y 8 onzas de yogur de soya. La falta de proteína en la alimentación va dejando una huella indeleble en la historia revolucionaria.


Los estudiantes son bien identificados por color de uniforme: pañoletas azules y rojas, preescolar, sin pañoleta; de primero a cuarto grado, pañoleta azul; de quinto a sexto pañoleta roja, y todos, pantalón o saya roja y camisa blanca. Secundaria y pre universitarios no becados, pantalón amarillo, camisa blanca; becados azul claro; politécnicos, de carmelita y siguen, estudiantes de medicina, enfermería y otras especialidades otros colores. Una forma hábil de controlar a todos los estudiantes. El chequeo de cada persona en Cuba es minucioso. Distintas fuentes de empleos también uniforman a sus trabajadores.


En el libro “Historia de Cuba en una lección” de Carlos Alberto Montaner, página 41, segundo párrafo, dice textualmente:


Una consecuencia biológica de esta circunstancia, observada por algunos viajeros, es que, probablemente debido a la abundancia de proteína animal y leche de vaca, pocas generaciones más tarde los cubanos alcanzaron mayor estatura y corpulencia que los peninsulares de la metrópoli. Pero más evidente aún fue el impacto económico de esta producción ganadera.

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