lunes, 14 de septiembre de 2009

¡Virgen de la Caridad del Cobre, ruega por nosotros!

por Juan Carlos Hernández Hernández
Director de Agencia de Prensa Libre Oriental (APLOPRESS)


11 de Septiembre del 2009


Santiago. Muchos aún traían en sus zapatos el sabor del camino viejo del Cobre y otros, el amanecer de un peregrinar diferente hasta el Santuario de la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre. Esta vez no existiría fenómeno meteorológico que impidiera la realización de una procesión que debió esperar 49 años para su realización.


Eran las 8:00 de la noche, cuando del Arzobispado de Santiago de Cuba partió toda vestida de gala; sabiéndose en su día de cumpleaños, la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre “Cachita” como muchos le llaman cariñosamente.


Al llegar a la Plaza de Marte, resplandeciente en toda su magnitud, cuando la procesión tomaba la Calle Enramadas, rumbo al Parque Céspedes, ya era un mar de pueblo, quien la acompañaba. Un pueblo de fe, que no necesitó convocatorias, ni manipulaciones de ningún tipo. Así renace la fe de las nuevas generaciones, ante los ojos de los que nunca la perdieron y dando muestra de su acompañaron este 8 de septiembre a la Patrona de Cuba en su camino hacia la Catedral Santiaguera.


La multitud entonó esta anoche nuestro himno nacional como hacía mucho tiempo no se escuchaba, dicen los que saben y peinan canas. Se puede calificar este acontecimiento de histórico, si se tiene en cuenta que han pasado 50 años inculcando una ideología atea y criminalizando toda manifestación religiosa. Sin embargo, esta peregrinación que hizo que esta las piedras de las calles santiagueras vibraran de emoción, es una prueba evidente de que nuestro Santiago vive.


Los cubanos que llevamos 50 años de marchas y desfiles, podemos decir que esta peregrinación fue algo diferente. Un pueblo que marchaba disciplinadamente, junto a miembros de los distintos movimientos y partidos de oposición, encabezados por sus nuevos representantes sociales, los integrantes del Municipio de Oposición en Santiago de Cuba.



Las personas desbordaban las aceras y desde los balcones de la casas con velas encendidas mostraban en sus brazos las imágenes de la Virgen de la Caridad del Cobre, ante los ojos atónicos de docenas de oficiales de la Seguridad del Estado y la Policía Nacional Revolucionaria, que veían como tantos años de represión no pudieron apagar la llama de la fe, en todo un pueblo. La fe que era capaz de convocar por encima de su capacidad represiva, si esa multitud se lanzaba a clamar justicia por sus actos.


Sin embargo, del clamor - como un susurro- solo se escuchaba: “Virgen María, ruega por nosotros, Santa María, madre de Dios, para que con tu gracia nos ayude a nuestra patria, para que con tu sabiduría nos muestre el camino para crear un país próspero, sin odios ni rencores en esta sufrida tierra. Ruega por todos nosotros, por todos nuestros hermanos que hoy están cumpliendo injustas condenas y por aquellos que no pueden hoy ver la luz de sol, porque el odio y la incomprensión los sumieron en el sueño eterno”.


Así, bajo esta plegaria llegamos a la Catedral, luego de realizar una procesión que había sido suspendida desde el año 1961. Año en que se celebró la última y que el régimen había evitado que se efectuara, para que nuestro pueblo no tuviera la oportunidad de dar esa prueba de fe, que en esta ocasión nos regaló, para la satisfacción de todos.


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