domingo, 20 de septiembre de 2009

Una oportunidad exclusiva




Semanas atrás, escribí sobre la actuación de Juanes en la capital cubana. Ahora, estoy convencido de que la presentación de Juan Esteban Aristizabal y de los otros músicos acompañantes constituirá un fabuloso y necesario espectáculo artístico en la Plaza de la Revolución, antigua Plaza Cívica José Martí. En torno al denominado “Concierto por la Paz” ha surgido una gran diversidad de criterios, es normal. Lo que sí veo fuera de lugar son las imágenes, manipuladas por la televisión cubana, de una parte del exilio de Miami rompiendo los discos de este cantante colombiano.


Hoy estoy en prisión por escribir lo que me dicta mi conciencia. Añoro para el futuro de Cuba el respeto al criterio ajeno y no dudo que así mismo piensen mis hermanos de causa, el grupo de los 75, otros presos políticos, aquellos que luchan –día tras día– en la calle por la democratización de Cuba y por supuesto la diáspora. Este país necesita amor, reconciliación y es lo que nosotros, los hombres de buena voluntad, damos noche y día y vamos a brindar también en el mañana. He notado que el gobierno de la isla, inteligentemente, ha callado, tratando de llevarse la mejor tajada de los ataques de ambas orillas. No existe mejor estrategia para enemistar que la de “divide y vencerás” y no podemos dejarnos caer en una trampa que daña a su vez el respeto al criterio ajeno.


Cuando Juanes y otros cantantes dieron un concierto para llamar a la armonía a los gobiernos de Colombia, Ecuador y Venezuela, también surgieron detractores. Sin embargo, la presentación terminó siendo un éxito rotundo. No podía ocurrir de otra manera, pues la unión de las voces como la de Carlos Vives, Juanes, Juan Fernando Velasco, El quisqueyano Juan Luís Guerra y el venezolano Ricardo Montaner es algo deleitoso, casi celestial. Los cubanos no vivimos en el fin del mundo y merecemos la actuación de ellos y otros más, incluyendo cubanos que hoy están en el exilio pero que nunca han dejado de ser parte de nuestro pueblo. Muchos de ellos pertenecen a lo que más vale y brilla del mundo artístico a nivel internacional.


Por otra parte, Juanes, Olga Tañón, Víctor Manuel y los demás tendrán la oportunidad única de ver –con sus propios ojos y sin que nadie se los cuente– el estado de tensión que aquí se vive. Notarán el grado de militarización de esta sociedad, lo mismo en las calles, plazas, hoteles, discotecas y hasta en nuestras bellas playas. Si estos grandes de la música no piden la libertad de los presos políticos ni se entrevistan con los líderes de la oposición –por considerarse apolíticos– sólo ellos sabrán si pueden dormir tranquilos con su conciencia en un hotel habanero, seguramente de cinco estrellas.


El pueblo quiere verlos actuar y con eso estoy feliz. Vivo convencido de que al exilio y a una buena parte de los cubanos radicados en la Isla le gustaría que Juanes se entrevistara con las valerosas Damas de Blanco y le dé su apoyo a la disidencia. Yo espero que así sea. Hace unos días estuvo en Cuba Bill Richardson y el pueblo, es decir el cubano de a pie, ni se enteró. No dudo de su estrategia pero sorprende que a estas alturas, una figura de la talla de este senador norteamericano siga la tónica de Michelle Bachelet, Cristina Fernández y otros más. Es una posición triste y, por más que la minimicen estos políticos, es una realidad. Las autoridades de La Habana lo saben y se preocupan aunque no lo den a entender. Ahora veremos qué experiencia sacan Juanes y sus acompañantes, al menos los cubanos tendrán una oportunidad exclusiva después de tantos años.


http://vocescubanas.com/voztraslasrejas/2009/09/06/una-oportunidad-exclusiva/

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