lunes, 28 de septiembre de 2009

Carta desde la Prisión de Quivican a la sede de la CAPPF

Transcrita íntegramente en su versión original por Ricardo Aguilar García,

Secretario de Relaciones Públicas de la Comisión de Atención a Presos Políticos y sus Familiares (CAPPF)


17 de Septiembre del 2009



La Habana, 10 de Agosto del 2009



Desde la Prisión de Quivican:



A la Organización de las Naciones Unidas, e instituciones de Derechos Humanos,



Por este medio y teniendo en cuente las constantes violaciones a la que somos sometidos los reclusos comunes y políticos a lo largo y ancho de toda la isla de Cuba, y haciendo valer mi condición de cubano que lucha y luchara por una cuba libre y verdaderamente democrática.


Denuncio: Los tratos inhumanos y degradantes a que somos sometidos miles de presos en su mayoría jóvenes, constituyendo esto un crimen contra la humanidad y un vil ultraje a la conciencia humana.


Hace como un año y cuatro meses, el grupo Clamor del Presidio, se dio a la tarea de hacer pública la denuncia del brote de Tuberculosis que aun afecta seriamente a la Prisión de Quivican en la provincia de la Habana. Denuncias que fueron posible hacerse públicas gracias a la colaboración del Presidente de la organización humanitaria CAPPF, Lázaro Prieto Álvarez y el profesor Francisco Chaviano González, nuestros más cercanos colaboradores y a quienes aprovechamos la oportunidad para agradecer la amplia participación que dieron al caso.


No obstante se toman algunas medidas, como el suministro de medicamentos, insonicida y Vitaminas A por un periodo de tres y seis meses, transcurridos ese tiempo, la dirección del penal conjuntamente con el capitán Roger, jefe de Servicios Médicos de la provincia y el teniente coronel Luis Daniel Almanza, Jefe de Cárceles y Prisiones de la provincia, el 29 de Julio, estos alegaron que todo estaba bajo control. Es difícil de creer que todo esté bajo control, cuando la población penal aun sufre esta enfermedad desde que comenzó el año 2009, y hasta la fecha actual ya se han reportado varios casos y no han logrado refrenar esta enfermedad que ha costado la vida a cinco reclusos, la población penal desconoce la verdad de lo que está sucediendo y por este motivo no puede tomar conciencia para reaccionar consecuentemente.


Es cierto que la práctica de la desinformación que ha desarrollado el gobierno de la República de Cuba a lo largo de estos cincuenta años, es la causa de la actitud de indiferencia y despotismo, la Prisión de Quivican es uno de los lugares más inhumanos que existe en la isla, su construcción data de alrededor de unos treinta años, edificio que fue edificado según el sistema de prefabricación soviético. Estos edificios poseen sótanos al cual va a parar todo el desecho fisiológico de los reclusos, creando si un ambiente de pudrición e insalubridad y con ello, focos de vectores perniciosos (mosquitos, ratas y otras especies de insectos), todo esto unido a los siguientes factores: El deficiente régimen alimenticio, la falta de higiene general, la escases de agua potable, la negación de la muy pobre asistencia médica que recibimos, la carencia a la atención psicológica a los reclusos que le ayuden a lidiar con su situación, el hacinamiento y la desnutrición, esto como consecuencia crea excelentes condiciones para que la enfermedad de la Tuberculosis continúe diseminándose entre la población penal.


La gran mentira de la tarea 500 que se infla con el globo de la cultura y el deporte, los reclusos necesitamos mejores condiciones de vida y que se ponga fin a las golpizas que han provocado hasta muertes, y que los reclusos comunes no sean azuzados para que hostiguen a los presos políticos que están soportando uno de los regímenes carcelarios más hostiles del mundo.


Como dijera nuestro apóstol José Martí:


“Ocultar la verdad es delito, ocultar parte de ella, la que impele y anima, es delito ocultar lo que no conviene al adversario y decir lo que conviene, es delito”.


“Todos tenemos derechos a tratar y ser tratados como seres humanos”.


Ramón Balsinde González

Presidente del Grupo de Derechos Humanos Clamor del Presidio


Me siento cada vez más animado y dispuesto a resistir contra la naturaleza y los hombres que se opongan a nuestros fines políticos. Venceré”.


Prisión de Quivican

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