lunes, 28 de septiembre de 2009

C.I.M. retira cargo judicial y libera de cárcel a opositor pacifico

por Sergio Pastor Martinez Carrazana

Periodista Independiente


17 de Septiembre del 2009


En la foto: el matrimonio de Julio Cesar Peña Laballe y Kirenia Berlinda Vega Aja



La Habana. En horas de la tarde del sábado 12 de septiembre de 2009, después de firmar un documento oficial aparentemente exonerándolos de culpa, y con la advertencia de que cuando sean solicitados por la Fiscalía tienen que presentarse, fueron súbitamente liberados de la 8va Unidad de la Contra Inteligencia Militar (CIM), sito en Boyeros, el activista de la Comisión de Atención a Presos Políticos (CAPPF), Julio Cesar Peña Laballe, conjuntamente con el ciudadano Arturo Moreno. Los dos liberados después de permanecer arbitrariamente recluidos en dicho centro por un espacio de 29 aciagos días, bajo un afanoso proceso investigativo, acusados por la Fiscalía, según las autoridades, de un supuesto hurto de un ovino de origen Canadiense de la Finca “Los Mangos”, localizada en el Municipio capitalino Jaimanitas, afirma Peña.


Moreno, es quien aparentemente había involucrado al opositor en el hecho, afortunadamente se retractó de la declaración incriminatoria contras su persona, la cual realizó bajo coacción policial, según el propio Moreno le confesó tras salir este día ambos de las rejas. Durante el confinamiento le llamó la atención las condiciones manifiestas en este sujeto, quien parecía estar bajo medicamentos enajenantes, las manos temblorosas e hinchada una pierna, precisa Peña.


Enfatiza Peña Laballe, que los carceleros cada día, desde el inicio de su reclusión el pasado 14 de Agosto hasta su excarcelación le practicaron dos sesiones de acérrimo interrogatorios todos los días de su injusto encierro, en los cuales los instructores penales intentaban constantemente de un modo áspero inculparlo del supuesto delito, exigiéndole infructuosamente que se confesara culpable, mientras le resaltaron el daño que dicha sustracción ha ocasionado para la economía, alegando que el animal estaba concebido para diseminar la especie en el País, entre otros propósitos.


Durante el mencionado proceso inquisitivo, los militares sacaron a relucir el que hacer de la CAPPF, la labor que realizaba en la organización, y demás se mostraron interesados en la relación que mantenía con Lázaro Prieto Álvarez, Miguel Amado Reyes Fonseca (Presidente y Vicepresidente de la CAPPF respectivamente), e incluso de quien suscribe, haciéndole alusión sobre los nombres mencionados recibían remuneración del exterior por sus actividades –de conciencia–, y también le preguntaron si él acudía a la Sección de Intereses de los Estados Unidos en la Habana, destaca Peña.


Reseña Peña, que las condiciones higiénicas presentes en los calabozos son deplorables e inhumanas, en su estancia en la mazmorra contrajo escabiosis, enfermedad que duró una semana, la cual fue atendida a tiempo por el galeno del lugar, y reconoce que la alimentación no era mala.


“Los viernes, cuando mis familiares acudían a la Estación Militar para efectuar la visita de aseo, antes de salir al salón preparado para visitas de esta índole, antes de pasarme para dicho local los guardias me exigían que no podía decirles nada o de hacerlo no me permitirían más el derecho a las mismas, las cuales se llevaron a cabo con la presencia perenne de dos celadores”, concluyó Peña.

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