lunes, 28 de septiembre de 2009

“Aquí no se rinde Nadie”

por Juan Carlos Hernández Hernández
Director,
Agencia de Prensa Libre Oriental


17 de Septiembre del 2009

Juan Almeida

Santiago de Cuba. El fallecimiento de Juan Almeida Bosque a los 82 años de edad es una clarinada, de que ellos, se mueren también. Los restos de Almeida, quien era miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y considerado el número tres del gobierno, (al menos por su trayectoria histórica) serán inhumados con honores militares en el Mausoleo del III Frente Oriental, Mario Muñoz Monroy, según su supuesta voluntad.


Al escribir estas líneas no puedo negar el torrente de ideas que pasan por mi mente, lo primero es una interrogante, ¿quién será el próximo? Así empezó a desmontarse la Unión Soviética. Las autoridades cubanas parecen pensar lo mismo y refuerzan su manía estrategia política. Desde el lunes comenzaron los preparativos para la movilización de centros de trabajos y escuelas para el martes asistir al velorio vial, pero también los operativos de la Seguridad del Estado, con el apoyo de efectivos de la Contrainteligencia Militar, chequeaban nuestros hogares y movimientos, sin disimulación alguna. La madre de Claro Sánchez Altarriba, uno de los 75 disidentes encarcelados durante la primavera negra del 2003 comentaba: “fue intenso el chequeo y vigilancia que se montó frente a mi casa, que se incrementó al conocerse la presencia de Juan Carlos Hernández y otros activistas que me visitaban”.


Me quiero limitar a establecer, quizás, un cierto paralelismo en la actitud del pueblo santiaguero que denota de alguna manera su sincretismo y cultura. Pocos días atrás, asistimos a la procesión de nuestra Virgen de la Caridad del Cobre y en un momento muy especial de la misa, nuestro Arzobispo Dionisio García pidió que cada persona en particular hiciera su petición, y casi al instante, el silencio que se produjo fue tan estremecedor como el que se protagonizó en ese mismo Parque de Céspedes, cuando desde el balcón del Ayuntamiento dejaron caer flores sobre el féretro de Juan Almeida que momentáneamente se había detenido en el lugar.


La población santiaguera tiene sentimientos encontrados, por un lado recuerda los tiempos de Juan Almeida como Delegado del Buró Político, radicado en Santiago de Cuba, donde impulsó todo un programa de mejoramiento de las calles, con pavimentación y asfalto realizados por los propios vecinos con esfuerzo propio y materiales asignados por el Estado. Y por el otro lado se enfrenta al hombre sumiso, que no supo defender y sostener su posición luego de votar en contra del fusilamiento del General Arnaldo Ochoa. Ese mismo Almeida que por años ha dirigido esa tenebrosa organización conocida como la Asociación de Combatientes, cuyos miembros monitorean la vida de cuanto opositor pacífico exista a su alrededor para luego informar a la Seguridad del Estado.


Mientras pasaban las imágenes del duelo por la televisión me esforcé por ver si se encontraba Juan Juan Almeida García, su hijo de 44 años de edad, quien ya habían retirado de la Plaza de la Revolución, donde se realizaba una ceremonia de honras fúnebres a su padre. Esta es otra faceta que se debe destacar, la actitud pusilánime de Juan Almeida, que no tuvo el valor para interceder por su hijo, cuando fue detenido al tratar de abandonar el país de forma ilegal, ya que se le había impedido viajar al extranjero para recibir cierto tratamiento médico y reencontrarse con su esposa e hija, que viven en los Estados Unidos.


Un análisis de nuestro contexto histórico resulta un tanto paradójico. Cómo un hombre de extracción humilde, que arriesgó su vida, en busca de un proceso de reivindicación social, cayera en excesos peores que a los que él se enfrentó. Hoy por casualidad llegó a mis manos la edición extraordinaria del “Diario de Cuba” del 7 de Enero de 1959 en el que pude leer un artículo del 28 de Diciembre de 1958 titulado “Manifiesto del F. Revolucionario” firmado por varias organizaciones y Partidos Políticos que por su significado reproduzco una parte:


… El “Frente Revolucionario de Cuba” formado por once organizaciones de la oposición, entre ellas el Movimiento 26 de Julio y la “Organización Auténtica” que dirige el ex Presidente Carlos Prío Socarás afirman hoy que la victoria contra el Presidente Fulgencio Batista está cerca y reiteraron que su programa es “profundamente democrático y anticomunista”…


Cuando observamos que en plena dictadura Batistiana existían al menos once organizaciones o partidos políticos de oposición y la prensa del país, le daba cobertura total a los acontecimientos que se desarrollaban, principalmente los del Movimiento 26 de Julio, no puedo dejar de pensar en nuestros hermanos que hoy cumplen injustas condenas y en los que estamos a punto de seguir su ejemplo por el solo hecho de pensar diferente, como lo hicieron todas esas organizaciones en su tiempo.


Una observación muy importante que realicé cuando hacia este trabajo periodístico, fue la gran cantidad comentarios relacionados con la máxima dirección del país. La gran mayoría coincide, que por ley natural, dentro de poco esa casta que gobierna, no estará en condiciones de asumir los retos que le está imponiendo la sociedad y esta nueva juventud con ansias de cambios significativos en todas las esferas de la vida de nuestro pueblo, lo arrastrará a su paso.


Recientemente en un contacto telefónico con el economista Oscar Espinosa Chepe le formulé una pregunta, que también le había realizado a un destacado líder de la oposición en una reunión que participábamos y la respuesta de ambos fue casi idéntica: “El régimen conoce todos los problemas, ellos saben que no somos ningunos mercenarios y que también queremos libertad, que no somos ningunos anexionistas, pero también reconocen que de abrir el país a una verdadera democracia donde en primer lugar existan elecciones libres, libertad de expresión, de reunión, de manifestación, de agrupación, con derecho al uso del internet, etc., pierden el poder y ese es el que no quieren soltar pues saben que todas esas prebendas y facilidades de que disponen en nombre de los humildes y por los humildes se les vendrían abajo”.


En este contexto yo añadiría más, no se les puede asegurar a estas personas que para mantener el poder por más de 50 años han cometido disimiles figuras delictivas, no tengan que enfrentar la justicia, algo que es justo, pero los hace atrincherar en el poder. Entonces comprendí que a pesar de todas las amenazas y persecuciones, no nos queda otra, al menos a los que de verdad estamos comprometidos con dejar para nuestros descendientes una patria libre, que decir cómo mismo dijo Juan Almeida un día: “Aquí no se rinde Nadie.”

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