domingo, 19 de julio de 2009

En apoyo del Proyecto de FLAMUR MANO: Máxima Acción No violenta Opositora

por Héctor Julio Cedeño Negrín, Periodista Independiente


16 de Julio de 2009



SOBRE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.


Recuerdo una historia que siempre hace mi madre sobre el día uno de enero del año 1959: Temprano en la mañana se dirigió a la plaza de Cuatro Caminos, situada en el barrio de Jesús, María y José, en la Ciudad de la Habana. Nosotros vivíamos a unas cuadras, en la calle Vives Nº 301 esquina a San Nicolás, en la misma barriada. Al llegar a la plaza, oyó a un hombre gritando…


-¡Abajo Batista!

-Ella le dijo ¡Oiga Señor, lo van a matar!

-Pero Señora, usted no sabe que Batista se fue anoche.


Mi madre no atinó a comprar nada, se fue gritando por toda la calle de regreso a la casa. Llegó ronca, de tanto gritar.


Sin embargo después de pasar muchos años y cuando mantengo discusiones sobre cuestiones políticas, me dice…


-Mi hijo, habla bajito que te pueden oír.


No tanto porque le moleste el ruido, si no, porque en Cuba puede ser problemático, decir lo que se piensa, en alta voz.


En ocasiones cuando escribo algún artículo ó crónica, tropiezo con quien me dice…


-Eso está muy fuerte ¡te van a coger preso!


Figúrese usted, si cada vez que uno dice o escribe sobre algo, va a tener que preocuparse por la Ley Mordaza, porque le moleste a la dictadura, a los dictadores ó porque le puedan echar, cuatro, diez ó veinte años. Mejor se dedica a barrer calles y se aparta de todo.


Mi libertad de expresión funciona así:


Para mí el dilema es muy sencillo.


Me hago varias preguntas ¿Es esto lo que pienso? ¿Es acaso lo que creo? ¿Mi lengua puede pronunciarlo? ¿Mis cuerdas vocales no se niegan a decirlo? ¿Mis dedos son capaces de teclearlo, mis manos de escribirlo, siquiera con un lápiz?


Pues, simplemente lo digo ó simplemente lo escribo. Así de fácil.


A los que me increpan, les contesto así:


-Es mi derecho.

-Ejerzo mi libertad de expresión.

-Esa es mi opinión.

-Así pienso yo.


No creo que uno deba preocuparse por nada más, que por eso.


Muchos se autocensuran porque temen a las amenazas de los agentes de la dictadura. Mi problema es no decir mentiras, únicamente eso.


Para mí, lo importante es decir lo que pienso. Lo de los años de prisión a los que puedan condenarme es problema de ellos, del que tenga que hacerlo, los jueces de la dictadura, los censores, los esbirros. Yo no puedo hacer el trabajo de otros. Mi tarea es hacer el mío.


José Martí, con solo dieciséis años, hizo una carta a un condiscípulo y le dijo sus verdades. Eso le cambio la vida y les significó muchas penas a su Madre y a toda su familia. Pero el cumplió con el sagrado deber de decir lo que sentía, lo que pensaba.


José Martí no era más que un niño y tuvo la valentía suficiente, para expresarse.


¿Porque debiera pedírsele permiso a alguien, para pronunciarse acerca de algo que se piensa? El dictador no permite, ni a los propios, tener una opinión personal, mucho menos, divergente.


Pero ni siquiera Dios, con todo su poder, omnipresente, omnipotente, omnisciente, Tiene la capacidad de impedir que un ser humano exprese su opinión. Como podrá un dictador abyecto, inmoral e ilegal, impedirlo.


‘Los Derechos son un don del ser humano y es una obligación moral ejercerlos.’


CAMPAÑA OPOSITORA, POR EL LIBRE ACCESO A LA INTERNET, PARA TODOS LOS CUBANOS Y EL DERECHO A LA LIBRE INFORMACION.


La Prensa que no teme a la censura de la dictadura castrista.

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