sábado, 6 de junio de 2009

Destrucción en el hospital ortopédico Frank País

por Julio Antonio Rojas Portal

Bibliotecario y Periodista Independiente

Director de la Biblioteca Independiente “Eleanor Roosevelt”


4 de Junio del 2009



“Desde que ingrese en este hospital para operarme de la rotula, todo lo necesario para permanecer hospitalizada lo he tenido que traer de mi casa”, me comentaba mi vecina la cual se encontraba en dicho centro hospitalario.


Quise comprobar con mis propios ojos lo que mi vecina me había comentado y pude ver la realidad de todo lo que me decía. Con mi cámara fotográfica me di a la tarea de tomar algunas fotos para comprobar la veracidad de sus palabras.


Ella estaba ingresada en el Piso 3 Sala H cama 28, junto a 5 pacientes más. En un momento fui al baño y pude ver la realidad de lo que mi vecina me había comentado. El techo del mismo no tiene falso techo, las tuberías del desagüe del baño del 4 piso se podían divisar a la vista y tampoco el baño posee espejo ni ducha para los pacientes poder bañarse.



Foto: Julio Antonio Rojas Portal

Foto: Julio Antonio Rojas Portal



Los pacientes deben de llevar desde sus casas los cubos para el aseo personal, jabón, toallas y las sabanas para los colchones. (Lo dicho anteriormente lo pueden comprobar en las fotografías tomadas en el Hospital). El pasillo del 3ro piso del un largo de 90 metros, tiene un solo tuvo de luz fría de 40 Watt. Las ventanas del 3ro y 4ro piso en su gran mayoría carecen de las persianas de cristal qué llevan.



Foto: Julio Antonio Rojas Portal
Foto: Julio Antonio Rojas Portal


En dos ocasiones que visite a mi vecina, uno de los 3 elevadores que posee el centro hospitalario, se trabo con pacientes y visitantes dentro. Después de batallar media hora con el elevador, los trabajadores de mantenimiento lograron sacar a pacientes y visitantes con el susto y el horror reflejado en sus rostros.


En las salas donde se encuentran pacientes y visitantes ellos sofocan el calor de la temporada veraniega, no con los aires acondicionados que deben de estar en las salas, sino con los ventiladores que se ven obligados a traer de sus hogares. La alimentación según ella es de pésima calidad.


Tanto pacientes como acompañantes prefieren almorzar y comer en las cafeterías particulares que están fuera en los perímetros del Hospital, cuando no traen los alimentos desde sus hogares (por supuesto no todos los días pueden hacerlo).


La mala elaboración de dicha alimentación a dado lugar a que los más beneficiados con la comida del hospital sean los 15 o 20 gatos que pude contar que rodean el centro, pues pacientes y visitantes han decidido en su misericordia coger esta comida para lanzársela a los felinos desde el primero hasta el 4ro piso. Al lugar donde estos lindos animalitos han decidido congregarse, por lo menos no se desperdician.


Estos son los logros de una gran potencia médica en 50 años de revolución. “Todo es una gran mentira”, me lo expreso indignada. Los extranjeros que ingresan en este centro hospitalario tienen otras condiciones de vida en las salas donde se encuentran, incluyendo la alimentación. Naturalmente los gatos que ya se creen dueños del hospital no son bienvenidos a estas áreas de lujo, ni tampoco son beneficiados con la buena elaboración de los alimentos a los que tiene acceso los extranjeros. Para estos pacientes no Cubanos, Cuba si es una gran potencia medica. Para los pacientes nacionales La Nación es un gran desastre medico. ¿Serán Las ironías del destino o las ironías de un Coma andante?

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