sábado, 6 de junio de 2009

Del Batistato al Castrismo hay mucha diferencia

por Héctor Julio Cedeño Negrín, Periodista Independiente


1 de Junio del 2009



Hace unos días, un amigo me regaló más de doscientas fotografías de Cuba en formato digital de antes de 1959, quede maravillado. Casi todas las fotografías fueron tomadas durante el gobierno de Fulgencio Batista y en muchas de ellas se leía una propaganda, “Ministerio de Obras Públicas. Plan de Obras del Presidente Batista” ó “Paz, trabajo y Progreso”, hacían como especie de una cronología.


Observando todas estas fotos me he podido percatar, de que durante la llamada dictadura de Batista, la Habana pasó de ser prácticamente una aldea, a una moderna ciudad con todos sus atributos, en solo siete años y producto del capitalismo desarrollista. El ritmo de construcción fue formidable en todos esos años y solo fue frustrada esa fiebre constructiva y modernizadora por la llegada de la desdichada ‘revolución cubana’ en el 1959, como bien decía Carlos Puebla “Llegó el Comandante y mandó a parar” y todo se detuvo menos los derrumbes que hoy son lo único que prospera y prolifera en toda la nación, la destrucción generalizada. Como bien decía el ex-Presidente de la República, Ramón Grau San Martín cuando le preguntaban, la revolución la echará abajo “El General Deterioro”.

Yo que en los años setenta trabajé en la sede de la dirección provincial del (DESA) Frente Habana ó sea Desarrollo de Edificaciones Sociales y Agropecuarias pude observar el plan director de lo que sería “La Habana Metropolitana del Este”.
Recuerdo que tenía dieciocho años cuando oí que varios arquitectos e ingenieros civiles en el edificio donde radicaba anteriormente el Departamento de Planificación Física sito en la calle Lamparilla Nº 65 entre Mercaderes y San Ignacio en la Habana Vieja, sacarían algo de una caja fuerte y me quedé para verlo, desconfiaban de mi pues mi tío, que trabajaba allí, era un comunista come candela y aquello era clandestino, sin autorización, pero tras mi promesa de discreción aceptaron que me quedara.

Lo que vi me dejo estupefacto, era el bosquejo de lo que habría sido una maravilla, toda la costa norte de la Habana llena de edificios y hoteles, barrios residenciales súper-carreteras, se estima que las construcciones debían llegar hasta Matanzas. Todo aquel mapa lo extendieron sobre la mesa que ocupaba el Pantógrafo allí nos quedamos casi hasta la noche. Toda la ejecución de aquel plan fenomenal fue truncada con la llegada de Fidel Castro y su revolución, se fueron los arquitectos los ingenieros y los inversionistas y se llevaron sus proyectos, sus ideas y su dinero a Puerto Rico, República Dominicana o la Florida y por allá la desarrollaron. Hoy se pretende, a destiempo, recuperar lo que perdimos pero mientras exista este sistema comunista y totalitario que se apropia de todo lo ajeno, nadie confiará y pocos invertirán, solo los muy tontos o los oportunistas y con gran riesgo.

De haber continuado aquel desarrollo vertiginoso, Cuba fuera en estos momentos uno de los diez países más desarrollados del mundo a no dudar y no uno de los más pobres de la tierra como somos hasta el día de hoy ó sea que existe una gran diferencia entre las dos dictaduras la de Batista y la de Fidel, Batista construyó maravillas durante siete años en Cuba y Fidel lleva cincuenta destruyendo cuanto pudo maravillar de Cuba. Vista a la distancia de los años y con la cabeza fría, creo sin lugar a dudas, que Fidel Castro y su revolución son la peor maldición que ha caído sobre el pueblo y la isla de Cuba en toda su historia. Una maldición del demonio.

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