domingo, 3 de mayo de 2009

La aventura de los que creen

por Richard Rosello



30 de Abril del 2009



Richard Rosello



En Cuba existen organizaciones de derechos humanos con fines de ayuda benéfica a los prisioneros políticos. Su lección bíblica en bien aprendida. “Acuérdate de los presos como si tu también lo estuvieras”, Hebreos 13-3. Ellos conocen la suya.



Se trata de un movimiento necesario, que va más allá de sus siglas. Gentes solidarias que se exprimen los bolsillos compulsados al amor al prójimo. Se identifican como Comisión de Atención a Pesos Políticos y Familiares (CAPPF).



Creada en noviembre del 2005 en La Habana, dos años después de la temeraria ola de arrestos y prisiones contra 75 disidentes y periodistas independientes.



Son hombres y mujeres, opositores de la calle, gentes que derraman sudor y esfuerzos propios.



Tratan de solventar ciertas necesidades básicas, sin esperar por las dilatadas y siempre prometidas ayudas no cumplidas del exilio.



Salvo casos extremos como Plantados por la Libertad, y, muy reciente la CDHD Brigada 2506 dan muestras de apoyo directo.



En el raudo itinerario de cada día se les ve recorriendo la ciudad, tocando puertas, pidiendo favores para recolectar: azúcar, cereales, aseo de baño, galletas y otros que ponen a disposición de presos y familias que llevan una vida dura, sujeta a privaciones y prohibiciones.



Con un promedio de doscientos miembros a nivel nacional, el CAPPF cuenta con una fuerza de delegados en varias provincias: Camaguey, Sancti Spíritus, Cienfuegos, La Habana, Matanzas y Pinar del Rió.



Creada por el expreso político Froilan Osmany Rodríguez Sánchez (exiliado), Lázaro Prieto Álvarez, ocupa la presidencia compartiéndola junto a Sergio Pastor Martínez Carrazana como vice.



No se trata de unos improvisados. La CAPPF tiene objetivos precisos. Reglamentos de disciplina. Requisitos de ingreso. Estímulos, deberes y derechos de sus miembros. Además, poseen un programa mensual de asistencia a presos y familiares y agrupan la ayuda a 70 reclusos y 25 ex presos políticos.



Hasta el presente cuentan con cuatro burós de solidaridad con el preso radicados en Ciudad Habana. La integran miembros de la sociedad civil, personas humildes que se privan de lo suyo y donan enseres y artículos de primera necesidad.



No es todo. Transmiten al preso y familiares un mensaje de esperanza y ánimo. Imparten las reglas para el tratamiento de reclusos y dan a conocer los derechos, como exigirlos, resultando un bálsamo para sus vidas azarosas.



Ellos andan por calles y barrios. Donar medicinas, aportan dinero, cigarros, costean tarjetas telefónicas, reemplazan a un pariente enfermo de preso, cargan pesadas jabas con destino a prisiones y hasta facilitan un pasaje de transporte y envían a sus compatriotas tras las rejas una carta de aliento.



El CAPPF tiene su sede en el municipio 10 de Octubre no. 1468 entre Gertrudis y Lagueruela, Víbora, La Habana. Tienen una biblioteca independiente especializada en democracia y derechos humanos. Lo que indica que no están huérfanos de conocimientos.



A pocos años de creada y nacida en la garganta ideológica del régimen de La Habana, el CAPPF resulta una espina molesta.



Por ello, ninguno de sus integrantes escapa del maltrato, el desprecio de vecinos y enfrentamientos con la policía política.



No pocas veces sus miembros ofrecen pormenores a otras vejaciones a que son sometidos: arrestos, represión, enfrentamientos con paramilitares, sujetos a vigilancia continua, castigos de multas, intimidación y amenazas de cárcel.



Cualquiera hubiese claudicado. Ellos no; con la hostilidad a sus espaldas, el rumor maligno de los que desean dividirlos han hecho levantarlos sobre su voluntad.



Viven así en un verdadero laberinto de acoso y repudio. Y eso precisamente es lo que los hace crecer.

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1 comentario:

Lazaro Gonzalez dijo...

Excelente dar a conocer estos detalles que seguro antes muchos no conociamos. Con su permiso voy a enlazar su post en mi blog. Gracias.