lunes, 16 de febrero de 2009

Continua acoso a miembro de la CAPPF

por Ricardo Aguilar García

29 de Enero del 2009

El opositor pacifico Máximo José García González miembro de la organización humanitaria conocida como Comisión de Atención a Presos políticos y Familiares (CAPPF) radicada en Cuba, denuncia la constante actitud negligente, revanchista y excluyente por parte de las autoridades cubanas para con su persona y en la que su familia se encuentra involucrada al sufrir un cruel daño colateral.


Los siguientes hechos comenzaron a ocurrir desde el 3 de Mayo del 2008 cuando su vivienda sito en calle 51 #10608 e/ 106 y 108, Marianao, Cuidad Habana, sufrió un derrumbe parcial debido en parte a su antigüedad que data de 1924, edificación diseñada por el inminente arquitecto cubano Alfredo Aldana, esto acrecentado por su avanzado estado de deterioro y agravado por la imposibilidad de dicha familia de costear la reparación necesaria por ser personas humildes y de bajos ingresos.


La residencia, propiedad de la familia, heredada del padre de Máximo, Pablo José García Castañeda, quien fue oficial de la Marina de Guerra Cubano americana, veterano de la Segunda Guerra Mundial y expulsado del ejercito en 1959 por la naciente dictadura comunista de Fidel Castro, la casa perdió de su arquitectura original dos habitaciones y el resto del inmueble se encuentra amenazada por severas rajaduras en su techo y paredes.


Tras estos acontecimientos, el núcleo familiar lógicamente emite su pedido de auxilio a las autoridades pertinentes en Cuba, en este caso conocido como Arquitectura y Vivienda, instancias municipales creadas para estos menesteres. Agentes de dichas instancias se presentaron en el local examinándolo minuciosamente y alegando que el inmueble no estaba en condiciones de ser habitado por lo que tendrían que abandonarlo inmediatamente y trasladarse a un albergue transitorio, también cuestionaron sospechosamente de cómo ellos habían adquirido una residencia tan grande y de una arquitectura tan exquisita.


Máximo José junto a su familia que consta de ocho personas no ha podido mudarse a dichos refugios creados por el estado cubano para familias sin hogar, porque las autoridades antes mencionadas no han hecho los tramites pertinentes para dicho traslado, aludiendo que “en esa vivienda se realizaban reuniones religiosas y opositoras contra el gobierno revolucionario,” quedando esta familia en un limbo burocrático y marginante.


El derrumbe provoco una cantidad cuantiosa de escombros los cuales permanecen dentro de la residencia debido a que las instancias municipales de saneamiento hasta la fecha no se han presentado para consumar esta acción, creando dentro del hogar un ambiente poco higiénico, afectando a todos los residentes y con mas agudeza a una niña prematura parte del núcleo familiar.


Toda esta situación que también es común en muchos hogares cubanos y acrecentada al ser una familia opuesta a los desmanes de un sistema totalitario, empeoro en los meses de Julio y Agosto del 2008 cuando dos violentos huracanes azotaron al país, situándolos en un estado mas critico.


Máximo José y su familia emitieron tras toda esta vía crucis una carta desesperada al Consejo de Estado de la Republica de Cuba a nombre de Francisca García González, hermana del opositor, pidiendo una atención para su caso, por lo que la respuesta fue unas excusada negativa aludiendo que el pías se encontraba en una difícil crisis de recursos. Hasta hoy en día este núcleo familiar sufre el ostracismo y la negligencia de un sistema preocupado más por su supervivencia política que por el bienestar y el progreso de sus ciudadanos, violando los derechos básicos para cualquier ser humano.

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